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Israel paraliza la entrada de 10.000 palestinos de Gaza a los que había autorizado a trabajar

La fila de trabajadores palestinos que esperaban en vano cruzar a Israel para ganarse un jornal ilustraba ayer la parálisis en la que parecen haber caído las negociaciones con las que Estados Unidos quiere desactivar la más grave crisis regional en varios años. Según autoridades palestinas, ninguno de los 10.000 obreros de Gaza a los que Israel dio permiso para volver a trabajar en territorio israelí pudo cruzar la barrera fronteriza por demoras burocráticas. "No creo que los trámites estén concluidos antes del viernes" dijo Said al Mudallal, director del Ministerio palestino de Asuntos Laborales.

Anoche, sin embargo, el portavoz del Ejército israelí anunció la ampliación del permiso de trabajo a otros 4.000 palestinos, con lo que hoy serán 14.000 los palestinos en espera de su permiso.Pero esa medida israelí -el levantamiento parcial y gradual del cierre de Gaza y Cisjordania- no consiguió inspirar ayer mayor confianza en la actual ronda de negociaciones que se celebran a puerta cerrada en el puesto fronterizo de Erez. La cuarta jornada de discusiones acordadas durante la cumbre de Washington expuso más bien la magnitud de uno de los más serios y persistentes obstáculos: Hebrón. Sobre Habrón se seguirá discutiendo la próxima semana. Fuentes palestinas dijeron que las conversaciones están bloqueadas, pero un portavoz israelí dijo que no existe motivo de alarma ni ante el pesimismo palestino ni ante la crisis que se cierne sobre las relaciones entre Israel y Jordania.

Sin acuerdo

Dennis Ross, el diplomático norteamericano que supervisa el más reciente intento por aplicar los acuerdos de Oslo, dijo que ambos lados "están haciendo un esfuerzo serio para entender sus mutuas preocupaciones", pero admitió que hasta el momento no habían llegado a un acuerdo para "seguir adelante". "No estoy seguro de que vayamos a conseguir algo en estas conversaciones, a menos que el Gobierno israelí cambie de posición y cumpla sus compromisos. Nadie se espera eso", declaró por su parte el presidente palestino, Yasir Arafat, a la revista egipcia Al-Musauar. Citando a un alto funcionario palestino, Radio Israel dijo que sólo un nuevo encuentro entre Arafat y el primer ministro Benjamín Netanyahu podría producir algún movimiento.Desde su apertura el domingo, las conversaciones de Erez se centran en al atrasado repliegue de tropas israelíes de la ciudad cisjordana de Hebrón, la última plaza palestina que todavía permanece en manos del Ejército israelí. Los palestinos acusan a Israel de tratar de "renegociar" los acuerdos de Oslo para mantener una fuerte presencia militar con el objetivo declarado de proteger a los 450 extremistas judíos de las colonias enclavadas en el viejo centro de Hebrón. Netanyahu ha jurado mantener y defender la presencia judía en la ciudad de los profetas, sagrada para judíos y musulmanes, y quiere impedir la presencia de policías palestinos en las cercanías de las colonias. El número dos de la OLP, Abu Mazen, y Arie Deri, jefe de uno de los partidos de la coalición de Gobierno de Netanyahu, se reunieron ayer para analizar la situación, según difundió la televisión israelí.

Saeb Erakat, el jefe de la delegación palestina, llevó a la sede parlamentaria en Ramala una idea desafiante, pero sin ningún futuro. Si el Gobierno de Israel quiere plena protección para los 450 colonos de Hebrón, dijo Erakat, entonces que los saque de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 1996

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