Fabio Capello vivió ayer su primer sondeo de popularidad en el estadio Santiago Bernabéu tras su anuncio de fuga al Milán y tras su radical enfrentamiento dialéctico con el presidente. La afición madridista estuvo dividida, aunque los pitos y las pancartas en contra fueron superiores a los aplausos y las pancartas a favor.El entrenador italiano eludió pronunciarse sobre lo sucedido y aseguró no haber oído ni visto nada, ni tan siquiera un mensaje situado en el fondo norte del estadio que decía: "Del Madrid al cielo, y los mercenarios, a Milanello".
"Éste era un partido muy especial para mí, muy caliente, muy difícil. Pero la afición ha estado con nosotros apoyando al equipo. Esta victoria es un resultado de todos, todos juntos vamos a ganar esta Liga. Lo importante era ganar hoy y el vestuario lo ha entendido", dijo Capelló.
El entrenador justificó los problemas de su equipo ante el Sporting en el esfuerzo que sus jugadores habían hecho con sus respectivas selecciones. "Siempre nos pasa eso cuando hay un parón en la Liga. Los jugadores han hecho partidos muy importantes con Croacia, Yugoslavia, España e Italia. Por eso estos tres puntos son muy importantes. No somos campeones, pero lo vamos a ser".
Alkorta también escuchó las iras de la afición por su fallo en la jugada que propició el gol del Sporting. Capello, al escuchar las protestas, salió a aplaudir a su jugador y se llevó otra pitada, la primera de su cuenta. Luego, se llevó otras cuantas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997