Pedja Mijatovic aireó al fin en voz alta sus viejas diferencias con Fabio Capello. Lo hizo justo cuando el técnico está con medio cuerpo fuera del Madrid, cuando el italiano no tiene respaldo alguno de la institución. Se agarró a su sustitución (con 1-1 en el marcador, a los 56 minutos de juego) y vino a decir que nunca en toda su carrera había sido humillado de forma semejante. Ya le había sucedido algo similar en otras 13 ocasiones, pero fue precisamente esta sustitución, con Capello en el punto de mira desde todos los frentes, la que dolió de verdad al montenegrino. Y su compañero Suker, sustituido 18 veces en lo que va de Liga, se unió al ataque. Al público del Bernabéu también le molestó la decisión del entrenador y la contestó con una sonora pitada, pero su reacción sí que no es nueva. Los seguidores no han esperado a conocer el futuro de Capello para mostrar su desacuerdo por los cambios."Estoy muy molesto", aseguró Mijatovic tras el partido ante los medios de comunicación. Y añadió: "Nunca en mi carrera profesional había vivido una situación como ésta. Mi sustitución no tiene explicación. Esto no le sucede ni a un jugador de Tercera División".
Lo mejor vino después, cuando el delantero del Madrid hizo como si nada se supiera sobre el futuro del técnico italiano: "Si Capello se queda, tendremos que hablar muy seriamente para la próxima temporada". Ante la sorpresa de los periodistas, no por el aviso al entrenador sino porque el jugador hablaba de la posibilidad de que se quedara en el Madrid, Mijatovic aclaró: "Es que yo en esto del fútbol no me creo nada. Soy de los que pienso que puede pasar cualquier cosa".
Fabio Capello, mientras, trató de justificar con naturalidad su decisión de sustituir a Mijatovic: "Es un gran jugador e hizo un gran partido ante España, pero sé que estaba muy cansado, no sólo físicamente también psicológicamente. Necesita que su cabeza descanse. Un entrenador siempre hace todo lo que cree mejor para ganar y yo sabía cómo estaba Guti y por eso hice el cambio".
A Mijatovic no le convenció la explicación del técnico. Al contrario, le enfadó más: "Yo no estoy cansado. No sé a qué viene eso".
Davor Suker también se apuntó a las reclamaciones de su amigo y compañero Mijatovicic. "Da la sensación que eso de cambiar a un delantero es algo así como una superstición. Llevamos contadas las veces que nos cambia. Estando en el vestuario es muy difícil poder ayudar a tu equipo. Los goles se marcan en los últimos 15 minutos, cuando los delanteros están más frescos que los defensas". El croata marcó ayer dos goles después de estar nueve jornadas sin anotar.
Roberto Carlos marcó el 2-1, otra vez de golpe franco directo. Por su gesto tras el tanto -se marchó hacia la grada y en el camino dio la mano a Capello- parecía que se posicionaba junto al técnico. Pero no. "No fui a buscarle, es que él me puso la mano", se justificó.
El lanzamiento de falta fue espectacular, como todos los del brasileño: "El portero se equivocó. Pensó que iba a tirar fuerte pero, en lugar de hacerlo con el exterior del pie, lo hice con el interior y con mucha concentración, como a mí me gusta", explicó. El gol tuvo una dedicatoria especial: "Para todas las madres de España".
Roberto Carlos, como el resto de los jugadores madridistas, piensa ya en el partido del sábado. "Los tres puntos de este encuentro eran muy importantes; ahora hay que ver lo que pasa en Almendralejo. Si ganamos en el Camp Nou, el título estará casi en nuestro poder".
Los jugadores, en suma, se pusieron en la acera contraria a Capello. En la menos problemática en los tiempos que corren.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997