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La economía alemana creció un 1,4% hasta marzo, pero no consigue reducir el desempleo

La Oficina Federal de Estadística anunció ayer en Wiesbaden que el producto interior bruto (PIB) creció en Alemania un 1,4% en el primer trimestre de este año respecto al mismo periodo de 1996. No obstante, ese crecimiento representa un ritmo menor que el del cuarto y el tercer trimestre del año pasado, cuando el crecimiento se produjo a tasas del 1,9% y del 2,3%, respectivamente. Y además, no se refleja en las cifras de paro, que, según todos los indicios, en mayo serán las más altas en ese mes desde el final de la guerra, a pesar de un descenso de más de 90.000 personas.

El presidente de la Oficina Federal de Trabajo, Bernhard Jagoda, admite ya sin rodeos que la media prevista para este año de 3,95 millones de parados se superará con amplitud y rondará los 4,2 millones.

Una metáfora metereológica, que se permitió transmitir ayer la agencia alemana de prensa DPA, define con claridad la situación de la economía alemana, al borde de este verano de 1998: "Aunque el sol de la coyuntura parece de nuevo más cálido, el estado de ánimo en el país permanece helado".

El crecimiento del PIB fue de un 1,4% en términos reales respecto al mismo periodo de 1996 y un 0,5% sobre el trimestre anterior. Estas cifras permiten aventurar que se puede alcanzar a fin de año el 2,5%, un porcentaje respetable si se tiene en cuenta que el año pasado la economía alemana creció sólo un 1,4% y un 1,9% en 1995.

Destrucción de empleo

No obstante, estas cifras sirven de poco, porque la económía crece, pero al mismo tiempo el paro sigue aumentando. Entre 1993 y 1997 se destruyeron 303.000 puestos de trabajo cada año. En el primer trimestre de este año, el PIB creció un 1,4% respecto al mismo periodo de 1996, pero el de puestos de trabajo arroja un saldo negativo de 528.888 menos.

Todavía no se conocen las cifras oficiales de paro para el mes de mayo, pero el diario Bild Zeitung anticipaba ayer que hubo 91.000 desempleados menos. Esto significa un total de 4,255 millones de parados, un poco más del 11% de la población activa. Si se confirman estas cifras, se puede ya aventurar que la disminución del paro se debe a motivos estacionales, el buen tiempo.

El crecimiento del PIB se debe casi en exclusiva a la exportación, que es la auténtica locomotora de la renqueante economía alemana. La exportación ha registrado nada menos que un crecimiento del 6,8% respecto al primer trimestre de 1996, mientras que el consumo y la demanda interna no crecen. Incluso se produjo una ligera caída del consumo, un 0,1% respecto a 1996.

Los alemanes viven presos del miedo y no gastan y, lo que parece más grave, tampoco las empresas invierten. Varios analistas bancarios expresaron ayer ese pesimismo. Heinrich Schaumburg, del Bank für Gemeinwirtschaft, dice: "No me siento optimista, porque de la parte salarial y del, consumo no viene el menor impulso".

El paro masivo, el peso de los impuestos y cargas sociales, las reducidas subidas salariales obtenidas en los convenios de este año, más el miedo a la implantación del euro, son los factores que determinan la retracción de los alemanes a consumir, con la consiguiente repercusión negativa sobre la coyuntura.

Los economistas del Commerzbank expresan su pesimismo ante la actual crisis, porque las empresas apenas invierten en bienes de equipo. El crecimiento de este sector fue sólo de un 2,2%, mientras que hace 10 años crecía casi un 4%. Otro tanto ocurre con las inversiones en la construcción, con un crecimiento de sólo un 2,3%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997

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