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Bonn busca ideas para cuadrar el presupuesto

El Gobierno de Bonn se sigue devanando los sesos para resolver la cuadratura del círculo económico: tapar los agujeros del presupuesto sin subir los impuestos y sin endeudarse hasta tal punto que no se puedan cumplir los criterios de convergencia de Maastricht. Y todo esto sin tocar, al menos este año, las reservas de divisas y oro del Banco Federal (Bundesbank), que han sido declaradas tabú hasta 1998.El ministro de Finanzas, el socialcristiano Theo Waigel (CSU), ha esbozado ya más o menos la línea a seguir para cubrir un desfase presupuestario que se prevé puede situarse este año entre los 20.000 y 30.000 millones de marcos (1,26 y 2,53 billones de pesetas). No parecen viables subidas de impuestos para financiar este desajuste, porque los liberales (FDP) se muestran dispuestos a romper en ese caso la baraja y salirse de la coalición de Gobierno.

Queda el recurso de recortar el gasto y ya Waigel ha impuesto una congelación, que obliga a cada ministerio y ente público federal a pedir permiso para cada gasto superior al millón de marcos (84 millones de pesetas).

El Gobierno apurará las privatizaciones y venderá todo lo vendible. Se barajan los planes más insólitos: desde la reducción de la reservas de petróleo, sugerida por los liberales, a la devolución anticipada de subvenciones recibidas por la industria aeronaútica, propuesta que brindó ayer la propia asociación de empresas del sector.

Por último, queda el recurso a un nuevo endeudamiento y tal vez un presupuesto complementario, aunque esto presentaría el problema de que Alemania ya se mueve por el filo de la navaja del 3% del producto interior bruto de déficit, límite imprescindible para aprobar la selectividad de Maastricht.

El debate sobre el euro sigue abierto, y ayer coincidieron en manifestarse a favor de la moneda única europea portavoces de la patronal y de los sindicatos. El jefe de los empresarios, Dieter Hundt, declaró que la economía alemana "necesita el euro con urgencia", porque mejora las posibilidades de exportar y esto repercutirá a la larga en el empleo. Según Hundt, no se debe aplazar el euro sino hacer una "aplicación estricta" de los criterios de convengencia, sin que esto signifique que el 3% del PIB tenga que ser un 3,0% y no un 3,01%, por ejemplo.

La propuesta sindical, formulada por el miembro de la presidencia de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB) Michael Guenich, se dirige hacia los países de la UE para lanzar una "ofensiva de endeudamiento". Propone Guenich que no se contabilice esa nueva deuda a la hora de medir el cumplimiento de todos los requisitos de Maastricht. Según el sindicalista alemán, el Tratado no exige en ningún apartado poner en marcha el euro a costa del paro masivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997