El secretario general del PSOE y ex presidente del Gobierno, Felipe González, criticó ayer al Ejecutivo del PP por la forma en la que está manejando la revuelta de los fiscales contra el nombramiento de Eduardo Fungairiño como fiscal jefe de la Audiencia Nacional. "¿Quién crispa?", se preguntó González para apuntar directamente al Gabinete de José María Aznar. Aunque llamó a los fiscales a la calma, recordó que todo nace de la destitución del anterior fiscal jefe, José Aranda, por admitir a trámite una querella contra el ex banquero Mario Conde frente a la opinión contraria del grupo de fiscales rebeldes, entre ellos Fungairiño, que posteriormente fueron sancionados tras una inspección de la propia Fiscalía. "Quien estaba a favor de admitir la querella ya no está [en la Audiencia Nacional], y quienes se opusieron están [en ella]", dijo González.
Hacer memoria
El líder socialista hizo estas reflexiones nada más llegar a Malmö (Suecia), donde participa en el congreso del Partido de los Socialistas Europeos. A González le parece imprescindible refrescar la memoria y lanzar un hilo conductor que le lleve hasta la destitución "inexplicable" del anterior fiscal jefe, José Aranda. "Si olvidamos eso, no se explica nada. Se trata de la sustitución del capitán del barco por amotinamiento, y una cosa así lleva a deshacer la Armada al no mantenerse el principio de jerarquía", señaló el líder socialista.Felipe González añadió que "lo que está ocurriendo tiene que ver con el criterio a favor que mantuvo José Aranda sobre la admisión de la querella contra Mario Conde". "Quien autorizó la querella no está y quienes estaban en contra sí están", enfátizó.
En su relato retrospectivo, González discrepó de quienes atribuyeron al anterior fiscal general del Estado, Juan Ortiz úrculo, falta de previsión ante el relevo de Aranda. Todo estaba diseñado.
Los datos de González le hacen afirmar que siempre se pensó en Fungairiño. "Por supuesto que el repuesto estaba previsto, pero el informe de la Inspección alargó el asunto". Una inspección llevada por Juan José Martínez Zato que condujo a la imposición de varias sanciones, entre ellas una a Eduardo Fungairiño.
Tras estos recordatorios, que le parecen imprescindibles, el líder socialista hizo una llamada "a la defensa de la legalidad" y dijo confiar en que no continúen "las dimisiones en cadena" de los fiscales. Hace algún tiempo que González viene expresando su preocupación, en privado y en público, sobre "los elementos de crisis que hay en la justicia".
El ex presidente del Gobierno mostró cierta preocupación por el hecho de que los ciudadanos relacionen el barullo de la Fiscalía con los socialistas, y añadió que no le parece acertado que el actual jefe del Ejecutivo utilice el argumento de que el Partido Socialista Obrero Español en su etapa de Gobierno lo hizo mal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997