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"Es posible explorar la espiritualidad y seguir siendo una mujer de negocios", dice Madonna

La cantante presenta en Madrid su disco 'Ray of light', con el que inicia una nueva etapa

Nuevo disco, nueva imagen. En esta ocasión Madonna reapareció en Madrid más dulcificada, con una melena ondulada, que adorna con dos bucólicas trencitas. Un contraste con la ferocidad sadomasoquista (ya no tiene funda de oro en un diente y se ha quitado el sensual lunar que tenía junto a la boca) y su breve etapa de transición a lo Evita. Madonna ha dejado el jogging por el yoga, y la pública concupiscencia por la maternidad. Su álbum Ray of light intenta conjugar la etapa espiritual con la música tecno. Contrastes que esta mujer sabe conjugar. "Sexo y espiritualidad no se excluyen", según ella.

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La visita de Madonna a España ha sido menos dramática que en otras ocasiones. Pese a las exigencias disciplinarias a la prensa (no fumar, no moverse de la sala, desconectar teléfonos móviles, no mover las cámaras, no poner magnetófonos sobre la mesa) e higiénicas (la sala de periodistas en espera fue reiteradamente perfumada con ambientador, supuestamente para no ofender las narices de la artista) y la tardanza de más de una hora sobre la hora prevista, la conversación con Madonna fluyó sin inconvenientes. Hay quien se atrevió a decirle que, por primera vez en su carrera, se mostraba más humana, más cercana a la gente de la calle. Sorprendida, la cantante de Material Girl afirmó que ella siempre ha sido muy normal. "Creo que la actitud de la gente hacia mí es la que ha cambiado", dijo. "Yo siempre he sido una persona muy normal, pero con la fama la gente suele distanciarse y verte con otros ojos. Lo cierto es que ahora me siento más a gusto conmigo misma y la gente también parece sentirse bien conmigo".Madonna llegó el domingo a Madrid con un séquito de 30 personas, incluidos los doce músicos que la acompañan en su única presentación para la televisión española (un especial que se emitirá por Tele 5 este viernes), además de su hija Lourdes María, de 16 meses, la niñera, su monitor de yoga y otras personas a su servicio.

Madonna sigue siendo una mujer ambiciosa, pero ahora con una ambición vestida de humildad. "He logrado muchas cosas en esta vida, pero aún estoy al principio. Cuanto más cosas sé, me doy cuenta de que no sé nada". Pese a eso, no deja de militar como ejecutiva agresiva. "Es posible explorar la espiritualidad y seguir siendo una mujer de negocios", dice Madonna.

Cambios en Madonna ha habido muchos, pero ella lo ve de otra manera. "La gente se empeña en pensar que me reinvento a cada momento y no es así", dijo. "A lo largo de todos estos años he ido revelándome lentamente a mí misma en diferentes facetas, hasta saber quién soy yo realmente".

Pero al menos su disco Ray of light sí que representa un cambio musical en su carrera. "En los últimos años he estado escuchando mucha música electrónica. Creo que el tecno no es una música muy emocional, no es capaz de transmitir cosas personales e íntimas. Mi idea fue la de aportar ese lado humano al tecno".

Las letras de este álbum son bastante reveladoras. En ellas se advierte la inclinación de Madonna por la confesión introspectiva (abre el disco con el verso: "Cambié la gloria por el amor") y sus nuevas veleidades místicas. "El primer tema del disco habla de mi relación con la fama y la evolución que ha tenido mi idea del éxito. Al principio pensaba que el triunfo llenaría mi vida, pero ahora me doy cuenta de que no hay sustituto para el amor".

Canción en sánscrito

Otra de las canciones, la titulada Shanti, incluye una letanía en sánscrito. "Shanti está inspirada en mi práctica del yoga", afirma Madonna con firmeza, para embarcarse después en una dubitativa explicación de manual, que termina por dejarla exhausta: "Lo que canto es una combinación de oraciones en sánscrito, un idioma muy antiguo del siglo XIII [no especifica que antes de Cristo]. El significado de las oraciones es importante, pero no tanto como el sonido de las palabras, que crean una vibración que recorre todo tu cuerpo y dan una sensación de felicidad". Y lanza un sonoro suspiro de alivio al terminar la frase.Sin embargo, hay quien ve en esa metamorfosis de mujer hipersexual (y católica) en exploradora tecno de las filosofias orientales algo sospechoso. "No creo que sexo y espiritualidad sean cosas excluyentes entre sí", afirma. "Hubo una época en mi vida en que me interesé mucho en el desafío de los tabúes sexuales, así como en explorar mi propia represión sexual, la que proviene de mi educación católica. Yo quería poner en evidencia las ideas de la sociedad que dice que una mujer no puede ser sexualmente provocativa e inteligente y creativa a la vez. Estoy en una etapa de mi vida en la que intento analizarme de forma más profunda, lo que no significa que haya dejado de interesarme por el sexo. Estoy explorando otro sector de mi existencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998