Varios centenares de hinchas del Aston Villa aparecieron por Madrid sin control policial, viajando como simples turistas, sin entradas para el partido, y, según la policía, sin control del propio club inglés. Como consecuencia de ello, se han producido desórdenes y actos de violencia, que han culminado con la detención de cinco de ellos. La policía cree tenerlos localizados, pero tiene que montar un dispositivo especial para captarlos a la hora de llegar al estadio. El problema es que estos hinchas pueden tener localidades que les obliguen a estar mezclados con los aficionados del Atlético. "Nosotros teníamos controlado a todo aquél que viaje con entrada facilitada por el Aston Villa y en un vuelo organizado, pero no sabíamos que algunos de ellos se desplazarían como simples turistas", dijo un portavoz policial.En la madrugada del domingo dejaron huella de su vehemencia en un bar y en un apartahotel de la calle de San Vicente Ferrer, y ayer destrozaron locales, coches y agredieron a varios clientes de un bar. Cinco seguidores acabaron en la comisaría de Centro, según informó la Jefatura Superior de Policía de Madrid. El recuento policial arrojó un saldo de 12 vehículos destrozados.
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El primer grupo de británicos, que llegó el pasado viernes, no estaba identificado como violento según el criterio de la policía española. Al contrario, los agentes aseguran que se trataba de un grupo pacífico que acudía a Madrid sin entrada para ver el partido. Los hinchas pasaron el sábado por varios bares de la calle de San Vicente Ferrer, en Malasaña. En uno de ellos hicieron añicos las lunas y también causaron destrozos en las habitaciones de un recinto hotelero de la misma calle.
La tarde del domingo continuaron los altercados. Cinco hooligans, de entre 21 y 27 años y todos ellos ebrios, según la policía, agredieron a dos clientes y causaron daños en el bar La Fontana de Oro de la calle Victoria, junto a la puerta del Sol. El local acabó con las lunas, escaparates y sillas rotas. Luego, la emprendieron con los cristales de varios establecimientos de la calle Mayor y contra varios coches estacionados en la calle de la Bolsa. También llegaron a volcar dos coches antes de ser apresados por una veintena de agentes. El camarero de un bar aseguró que iban dando patadas a todo lo que se les ponía por delante: "Dentro del bar La Fontana de Oro se liaron a golpes simplemente porque les invitaron a marcharse, ya que el local iba a cerrar", agregó este empleado. Ayer continuó la bronca. Por la tarde, una veintena de ingleses penetraron en el Café Irish, en la Plaza Mayor, entonando canciones antiirlandesas y profiriendo insultos racistas contra una camarera negra. Los dependientes avisaron a la policía y tuvieron que echar el cierre al local.
Sí que habrá, en cambio, un estrecho control policial para los 2.500 seguidores que hoy aterrizarán en Barajas. Medio millar de policías recibirá a los seguidores y los conducirán al parque del Oeste. Luego serán trasladados al estadio, en el que habrá 300 vigilantes jurados y 200 policías.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998