Mal humor, decepción y máxima disposición de combate para rechazar -con Helmut Kohl a la cabeza- el ataque socialdemócrata a la cancillería en los terrenos donde Gerhard Schröder pisa con menos firmeza. Éstas fueron las notas dominantes ayer en las reacciones de la coalición gubernamental demócrata-cristiana (CDU/CSU) y liberal (FDP), súbitamente sacudida del letargo de los últimos años por los resultados de las elecciones de Baja Sajonia. Tras una sesión de varias horas de la directiva de la CDU, Kohl compareció ante la prensa en la sede de su partido, donde reconoció la derrota de Baja Sajonia. El canciller calificó los resultados de "muy decepcionantes" y los atribuyó, sobre todo, a la mala situación del mercado laboral, con casi cinco millones de parados.El canciller dijo que veía una "clara posibilidad" de ganar las parlamentarias del 27 de septiembre y afirmó que su Gobierno no se apartará de su línea política, pese que las reformas que ésta conlleva sean incómodas. En la idea de que los remedios, precisamente por ser tales, pueden no ser agradables, parece estar uno de los elementos que el canciller desarrollará en el próximo futuro. "Debemos dejar claro en Alemania que los cambios globales nos obligan a la reforma", dijo Kohl, según el cual la CDU no puede practicar una política del estilo de Schröder y decirle a cada uno lo que quiere oír. Schröder, según dijo Kohl, ha creado la impresión de que se puede cambiar algo sin que se note.
Kohl y los dirigentes de la CDU cerraron filas y consiguieron atajar un debate peligroso: el replanteamiento de la candidatura a la cancillería y por lo tanto el cuestionamiento de la figura de Kohl como líder carismático capaz de defender la plaza en la que ha permanecido 16 años. Kohl dejó muy claro que el candidato era él y que el tema, ya decidido, no se había cuestionado ayer. El político aseguró que se había planteado la cuestión de la candidatura hacía un año y prometió "entrega total" a la campaña, cuya próxima etapa son las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt el 26 de abril. Kohl, que apareció acompañado por Christian Wulff, el derrotado cabeza de lista de la CDU en las elecciones de Baja Sajonia, opinó que el SPD había convertido las elecciones regionales en una competición para decidir cuál sería su candidato a canciller. El canciller dejó entrever que el enfrentamiento con Schröder será muy otro cuando se toquen sus puntos fuertes: Europa, el euro, la política de seguridad europea. Con el nombramiento de Schröder comienza la "fase caliente de la campaña electoral", dijo Kohi, quien manifestó su deseo de mantener el enfrentamiento con Schröder de forma muy personalizada y concreta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998