La lucha contra el paro (Alemania tiene 4,8 millones de desempleados, el 12% de la población activa) es el objetivo prioritario del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) y de su candidato a la cancillería en las elecciones del 27 de septiembre, Gerhard Schröeder, quien con un excelente estado de ánimo saboreó su triunfo ayer en Bonn, donde compareció en una multitudinaria conferencia de prensa en compañía de Oskar Lafontaine, el presidente del partido, y de otros pesos pesados del mismo como Rudolf Scharping y Johanes Rau. Antes, Schröder había sido confirmado como rival oficial de Helmut Kohl.
El combate contra el desempleo debe ser no sólo una tarea nacional, sino también un motivo de colaboración y coordinación internacional, señaló Schröder, según el cual Alemania debe alinearse con los Estados que colocan este asunto en el centro de su política. El candidato socialdemócrata, que se ha concentrado en temas de política interior y economía durante la campaña en Baja Sajonia, contestó vagamente las preguntas que le fueron hechas sobre la introducción del euro, un acontecimiento que dio por hecho en los plazos previstos.[En una entrevista con Stern, el candidato socialdemócrata dijo que iba a solicitar "a los mejores cerebros del país" el estudio del impacto de la entrada en vigor del euro. Uno de esos cerebros será Karl Otto Pöhl, el que fuera presidente del banco central.]
Schröder insistió en la necesidad de cumplir de forma estricta las promesas de estabilidad realizadas por el Gobierno y dijo que pensaba estudiar con interés el informe que el Bundesbank debe realizar sobre el cumplimiento de los criterios de Maastricht. Éste se presentará el 27 de marzo.
El paro como asunto central de la campaña no surgió ayer en la conferencia de prensa por iniciativa de Schröder, sino de Lafontaine, que, sentado al lado del candidato, fue más bien parco en sus declaraciones y se limitó a puntualizar de vez en cuando a su compañero de partido. Ambos dirigentes reiteraron su unidad, y Lafontaine reaccionó algo irritado cuando un periodista puso en duda su intención de trasladarse a Bonn en tanto que presidente del SPD, en el caso de que este partido gane las elecciones federales. Lafontaine es jefe del Gobierno del Sarre y reside en Saarbrücken.
Schröder volvió a enumerar los ejes de su política de modernización económica, pero sin entrar en los detalles que tanto quieren conocer los expertos. Algunos de ellos se preguntan hoy hasta qué punto Schröder dispone de una colección de consignas o sus postulados encierran concepciones más elaboradas que en algún momento desvelará ante el público.
Los cuatro puntos que el político mencionó fueron:
1. El acortamiento de la distancia entre las innovaciones y la producción.
2. Una mayor flexibilidad en el mercado de trabajo.
3. Mayor inversión en formación, investigación y desarrollo.
4. Una nueva relación entre el Estado como portador de servicios y las empresas.
Todo esto se integra dentro de un modelo que combina la "modernización", por una parte, con la "justicia" y "resposabilidad" sociales, por la otra.
La confirmación de Schröder ayer como candidato no fue unánime, aunque resultó una cuestión de trámite. De los 41 miembros del SPD que estuvieron en la reunión del presidium, tres se abstuvieron durante la votación secreta que Schröder había pedido.
Los resultados definitivos de las elecciones en Baja Sajonia fueron de un 47,9% de los votos para el SPD (un 3,6% más que en 1994); un 35,9% para la CDU (0,5% menos que en 1994) y un 7% para los Verdes (0,6% menos). Los liberales del FDP no superaron la barrera del 5% y no se clasificaron, lo cual resulta un peligroso síntoma para la actual coalición gubernamental ante las elecciones.
Los Verdes, que han cumplido 18 años de vida este año, están deseosos de entrar en una coalición gubernamental con el SPD, y ésa es la alternativa más probable a la vista de que, según dijo Schröder, ninguno de los dos grandes partidos podría gobernar en solitario. Schröder, sin embargo, manifestó que sería un "error político" quedar ya "fijado" con los Verdes. Señaló además que no tenía ningún problema en que el derecho fiscal tuviera una dimensión ecológica. Los Verdes quisieran la introducción de un impuesto ecológico.
El candidato manifestó que a principios del verano formará un "equipo" de trabajo. Se trata, de hecho, de una especie de Gabinete en la sombra, aunque a Schröder no le guste tal expresión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998