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Oro entre la basura

El poblado chabolista rumano de Rivas es una paradoja. La basura se amontona en sus rincones y desborda los contenedores. Sobre el suelo de barro descansan varios coches destrozados. Junto a ellos, míseras chabolas sin agua ni electricidad. Las familias cocinan en hogueras o en pequeñas cocinas de gas de las que se utilizan en acampadas. Los más afortunados comen sobre una mesa, pero el resto extiende una alfombra en el suelo y allí pone los platos. Y a unos metros de la comida, kilos y kilos de basura. De los 157 habitantes del asentamiento, un centenar son niños menores de 12 años que vagan descalzos por el lugar.Pero, pese a tanta miseria, los rumanos mantienen un cierto grado de coquetería. Los hombres son los que mejor visten. A los jóvenes les gusta lucir ropa deportiva de marca, especialmente si se trata del uniforme de algún afamado equipo de fútbol europeo, y calzar zapatillas caras.

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Sus mayores gustan de llevar ropa de llamativos colores. Abundan las camisas repletas de estampados retorcidos. Desenfundan teléfonos móviles con soltura y los recargan en generadores eléctricos.

Las mujeres llevan faldas largas y ropa de ariados colores. Es ropa barata que recogen de donde pueden y rara vez compran. Lavan la ropa en el río Jarama, que discurre a unos doscientos metros del asentamiento.

El contraste adorna sus dedos, muñecas y cuellos. Adoran las joyas de oro y llevan grandes anillos, pulseras y gruesas cadenas del precioso metal. Por si fuera poco, se ponen un diente de oro en cuanto pueden. Alguna gitana lleva más de una funda en la dentadura.

Pero, a pesar de tanto brillo, afirman que no tienen ni para comer. Que las ovejas y los terneros que roban lo hacen por necesidad. "Tenemos que comer como sea, y cuando el estómago nos ruge y los niños lloran, tenemos que darles algo de comer", explicó ayer, en inglés, uno de los habitantes del poblado.

Los coches los compran en Francia de segunda mano, pero no pueden escriturarlos a su nombre porque carecen de residencia legal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998