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La confrontación entre Gobierno y PSOE bloquea el consenso en temas de Estado

La política de consenso en temas de Estado entre el Gobierno de José María Aznar y el PSOE está en grave crisis. El último enfrentamiento con una inmediata marcha atrás del PP cuando el ministro Mariano Rajoy había llegado ya a un entendimiento con Ramón Jáuregui sobre desarrollo autonómico se une a las confrontaciones sobre Justicia, política europea y terrorismo, que estaban a resguardo de polémicas. Según Jáuregui, Aznar "no quiere pactar nada" porque intenta "identificar al PSOE en clave de pasado". El Gobierno acusa al PSOE de buscar el desacuerdo.

El principio de acuerdo en materia autonómica que habían alcanzado el 25 de marzo el ministro de Administraciones Públicas, Mariano Rajoy, y el secretario de Política Autonómica del, PSOE, Ramón Jáuregui, se vio frustrado en 48 horas. En dicho encuentro, tanto Rajoy como Jáuregui coincidieron en consultar y acordar el uso del artículo 150.2 de la Constitución, que cede competencias exclusivas del Estado a las comunidades autónomas; los grandes traspasos y las reclamaciones polémicas de los nacionalistas catalanes, como la soberanía compartida.En ese encuentro, papel mojado en dos días, Rajoy reprochó a Jáuregui el comportamiento de la Junta de Andalucía, gobernada por el socialista Manuel Chaves, que acababa de desvincularse del acuerdo firmado en noviembre sobre financiación sanitaria, pero no llegó a condicionar este reproche al acuerdo con el PSOE. Ambos contemplaron también la posibilidad de que los pactos con los nacionalistas cuenten con la consulta de los dos partidos nacionales si afectan a temas territoriales, aunque quedaron en estudiarlo.

Rajoy, dos días después, lanzaba un duro ataque a la Junta de Andalucía y ponía el acento en los desacuerdos en materia de financiación, que habían quedado aparcados en la reunión con Jáuregui. Posteriormente era el coordinador general del PP, Ángel Acebes, quien descalificaba globalmente la propuesta que Jáuregui había entregado a Rajoy y la denominaba "bodrio caótico". Era el último desacuerdo en un tema de Estado en toda la cadena de confrontaciones que mantienen el Gobierno del PP y el PSOE a lo largo de la legislatura. El pasado 17 de febrero, en la reunión que mantuvieron en La Moncloa el presidente del Ejecutivo, José María Aznar, y el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, este último entregó al presidente un documento con la propuesta socialista sobre la reforma de la justicia que aún no ha recibido respuesta.

En dicho encuentro también constataron diferencias en la forma de conducir la política antiterrorista. El principal reproche del PSOE al Gobierno es la ausencia de una exigencia al PNV de un mayor compromiso frente a ETA. También le reprocha la utilización que hizo La Moncloa de la petición de Almunia para que se flexibilizara la política penitenciaria con la aplicación incluso de medidas de gracia.

La cobertura de las cuatro vacantes del Tribunal Constitucional, incluida la de su presidente, y la política exyerior constituyen las otras dos diferencias de fondo entre el partido en el poder y la primera fuerza de la oposición. Según Jáuregui, el Gobierno busca una identificación de los socialistas con el pasado, en lugar de un partido constructivo y dialogante". La otra clave son los pactos con los nacionalistas. "El Gobierno tiene miedo a sus socios nacionalistas" y teme indisponerse con ellos si avanzan en acuerdos de entidad con el PSOE en política territorial y antiterrorista. Según Jáuregi, el vicepresidente Francisco Álvarez Cascos, principal valedor de los nacionalistas, fue quien frenó el preacuerdo con Rajoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998

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