ENVIADO ESPECIALEl general Augusto Pinochet compareció ayer por primera vez ante un magistrado de la justicia inglesa para ser informado de que es acusado formalmente, según la autorización del ministro del Interior, Jack Straw, de los delitos de tortura, conspiración para torturar, intento de asesinato y conspiración para asesinar, desaparición de personas y conspiración para hacer desaparecer personas, a efectos de ser extraditado a España. El general rechazó la jurisdicción de cualquier país excepto Chile, "por los embustes dichos por los señores de España". El magistrado y las dos partes representadas en el proceso, España y Pinochet, acordaron aplazar la vista de instrucción de la extradición para finales de enero, ya que hay recursos pendientes ante la Cámara de los Lores y ante el Alto Tribunal de Justicia.
MÁS INFORMACIÓN
El 18 de enero tendrá lugar una vista, sin la presencia del general, para acordar la fecha de la audiencia formal de instrucción donde se examinará la documentación. Por otra parte, el martes próximo a las 10.30 se verá en la Cámara de los Lores la petición de nulidad del fallo del 25 de noviembre por presunta parcialidad de lord Hoffmann. Un impresionante despliegue de cien policías, la mayor parte de ellos de una unidad especial de Scotland Yard, y otros procedentes de los barrios aledaños a la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, cubrió la entrada del tribunal.Poco después de las 12.30, un helicóptero francés de la firma Aérospatiale, tipo Squewel, se anticipó a la llegada de dos coches de la policía y un furgón, entre los cuales rodaba un Ford Galaxy color verde, en el que destacaba, desde fuera, un impermeable típico inglés, cubriendo la ventanilla trasera. La flotilla no tuvo que eludir a los manifestantes pinochetistas ni a los familiares de víctimas del ex dictador, presentes a la entrada del tribunal, ya que por razones de seguridad se dio un rodeo para entrar por la parte trasera.
En la vista, con 20 asientos para el público y 38 para los medios de comunicación, el magistrado jefe de Londres, Graham Parkinson, dejó claro que sería él quien se ocuparía del caso por la importancia del mismo. "No es un caso para delegar a mis colegas. Soy consciente de su importancia. Nadie en mi lugar lo haría", dijo, cuando se negoció una fecha para la próxima audiencia que ha de fijar, a su vez, el día en que tendrá lugar la vista de instrucción de la extradición propiamente dicha, en la cual se empezará a analizar la documentación. "Hasta el mes de enero yo no podré", explicó.
El general Pinochet entró a la sala en silla de ruedas pasadas las tres de la tarde, acompañado por uno de sus hijos, y se situó en la parte trasera, en el centro, lo que le permitió estar fuera del alcance del público que ocupaba la galería de la primera planta. El general permaneció los cuarenta y cinco minutos de la vista sentado tras obtener la autorización del magistrado.
El abogado James Lewis, por España, y el letrado Clive Nicholls, por el general, mantuvieron una amigable relación a lo largo de la vista. Lewis recordó, al hablar primero, que estaba pendiente una petición de Pinochet a la Cámara de los Lores y que si esa petición se ganaba habría que replantear toda la situación, por lo que sugirió fijar una nueva fecha para a su vez decidir sobre la audiencia de instrucción de la extradición como tal. También propuso precisar la situación de libertad bajo fianza de Pinochet y la custodia del mismo. Lewis dijo que se debía autorizar a Pinochet a hacer ejercicios en el jardín de su nueva casa de Surrey, cosa que no estaba contemplada hasta ahora. Así se acordó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 1998