El general estadounidense Wesley Clark, comandante supremo de la OTAN en Europa, advirtió ayer de que las tropas rusas que empezaron a llegar por la mañana a Pristina, a bordo de dos aviones IL-76, forman parte de la fuerza internacional de pacificación de Kosovo (Kfor) y, en consecuencia, estarán bajo "control táctico" de los generales de las tres brigadas en las que van a integrarse: la francesa, la alemana y la estadounidense.
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Clark agregó que el contingente ruso "estará vinculado" a la cadena de mando de la OTAN, a través del jefe de Kfor, el general británico Michael Jackson, del comandante aliado para el sur de Europa, el almirante norteamericano James Ellis, y de él mismo. El hecho de que los rusos no cuenten con un sector propio, sino que se distribuyan en tres áreas separadas entre sí, constituirá "un buen ejercicio" para ellos, aseguró Clark, sin sombra de ironía.
Un cuatrimotor Iliushin 76 aterrizó ayer en el aeropuerto de Pristina, en lo que constituyó el comienzo del puente aéreo y marítimo que desplegará en Kosovo un total de 3.616 soldados rusos y centenares de guardias fronterizos, informa desde Moscú Luis Matías. En total, viajaron cinco aviones y 300 paracaidistas. La mayor parte del contingente ruso destinado a Kosovo llegará a la zona por mar, desde los puertos rusos del mar Negro.
Los rusos no estarán en la zona de responsabilidad de la brigada italo-española, pero sí serán sus vecinos, tanto en el sur, limitando con los soldados italianos, como en el noreste, con los españoles. Clark hizo ayer su segunda visita a Kosovo desde el final de la guerra, tras la que efectuó el 24 de junio a Pristina junto al secretario general de la OTAN, Javier Solana. En esta ocasión, se trasladó a las dos ciudades más conflictivas: Mitrovica, bajo mando francés, donde el río divide en dos barrios irreconciliables a serbios y albaneses; y Pec, cuyo casco urbano fue reducido a ruinas por los paramilitares de Milosevic.
En el estadio de Pec, a donde llegó en un helicóptero Chinook, Clark fue recibido por el general italiano Mauro del Vecchio y el coronel español Vicente Díaz de Villegas. Tras visitar el Estado Mayor de la brigada, en el hotel Metohija, el máximo responsable militar de la campaña aérea contra Yugoslavia tuvo su baño de multitudes. Los albanokosovares intentaban tocarle, le levantaban el brazo en señal de victoria, como a un boxeador, o le aplaudían coreando su nombre y el de OTAN.
[El periodista de la agencia Efe Bill Myers fue expulsado ayer de Serbia y devuelto a Kosovo, de donde salió siguiendo la pista de un grupo de desplazados serbios hasta internarse en Bujanovac, lugar en el que fue detenido ayer por la mañana].
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 1999