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Los ciclistas creen que Abantos es el puerto más "duro" de la Comunidad

El ascenso al alto de primera categoría de Abantos (1.650 metros de altura) no es desconocido para los ciclistas madrileños. Por la cumbre es frecuente ver a decenas de bicicletas de montaña. Ayer mismo había media docena de cicloturistas que pedaleaban con esfuerzo por sus pendientes, que llegan a tener un 13% de porcentaje. Anselmo, estudiante de 27 años y vecino de San Lorenzo de El Escorial, sube una vez a la semana hasta la cumbre. "Es un puerto duro. Lo que ocurre es que tiene una pequeña bajada que te permite recuperar, pero los dos últimos kilómetros van a ser terribles". Enrique López salió ayer de Navalagamella hacia el alto de Abantos. A las doce del mediodía alcanzó la cumbre. "Estoy acostumbrado a subir muchos puertos y éste es el más duro, no por su longitud, pero sí por el porcentaje de las rampas y por el terreno", explicaba el ciclista.

Luis García iniciaba la subida ayer a las 12.30 con su hijo mayor. "Hasta arriba nosotros no llegamos. Es muy duro. Pero lo peor para los corredores van a ser las curvas de tanta pendiente y la estrechez de la carretera. También hay muchos baches parcheados con demasiado desnivel", dice Luis.

Algunos de los corredores que están participando en la Vuelta Ciclista a España también se han acercado a Abantos para conocer la ascensión. Jose María Jiménez, el corredor abulense del equipo Banesto, considera que "no es especialmente duro porque tiene varios descansillos en la mitad de la subida". "Es díficil pero no tan terrible", explicaba ayer tarde en Salamanca al acabar la sexta etapa de la Vuelta Ciclista a España.

Antes de inciar la subida al puerto de Abantos, los corredores deberán atravesar un kilómetro de adoquines paralelo al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Los vecinos del pueblo advierten que ese firme tan irregular también va a ser muy complicado para los corredores. "Aquí les va a temblar todo, que tengan mucho cuidado", dijo un joven repartidor de pizzas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 1999