"El proyecto del PP es tan bueno que todos pensamos igual", bromeaba ayer su presidente regional, Pío García-Escudero. Los 2.400 compromisarios del XI congreso regional del PP pensaron lo mismo y, confiados, aprobaron por aclamación todo lo que les ponían por delante, incluida una propuesta en apariencia inocente presentada por un consejero de Ruiz-Gallardón que defendía que los diputados fueran elegidos, no en listas cerradas, sino por circunscripciones. En el congreso de 1996, la misma propuesta, presentada por un alcalde, fue rechazada también por aclamación.
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El PP abrió ayer su XI congreso regional. La primera jornada se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos del paseo de la Castellana. Sus organizadores tenían una intención clara: limar las asperezas entre el Ayuntamiento, Comunidad y Gobierno central. Para ello, sus 2.400 compromisarios aprobaron la creación de un comité de dirección que contará con representantes de las tres familias. Hombres de Rodrigo Rato, vicepresidente primero del Gobierno de José María Aznar; del alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y del presidente regional, Alberto Ruiz-Gallardón, se repartirán los mandos regionales del partido. Este pacto influyó tanto en las bases que nadie osó oponerse a ninguna de las propuestas o informes que se iban presentando a lo largo de la tarde.
Aprobado por aclamación
Por ejemplo, cuando el secretario general del PP, Ricardo Romero de Tejada, presentó su informe de gestión de los últimos tres años, de los 2.400 votos posibles sólo 6 rechazaron su tarea, lo que significaba una aprobación de su gestión por más del 99%.Cuando al presidente del partido, Pío García-Escudero, se le preguntó por estas abrumadoras cifras, respondió: "Nuestro proyecto es tan bueno que todos pensamos igual". Y eso que, a renglón seguido, reconocía que "es lógico que haya tensiones en cuestión de competencias". Por su parte, el presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró que el congreso iba a servir "para renovar los equipos" del partido en la región, donde reconoció que "hay enfrentamientos entre los gobiernos del PP, pero son normales, y no indican que haya malas relaciones". El alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, suscribió las afirmaciones de Ruiz-Gallardón al señalar que "la presencia de Gómez-Angulo [primer teniente de alcalde] y Manuel Cobo [consejero de Presidencia] en el comité de dirección servirá para un mayor entendimiento, algo que ya existía, pero que aflora ahora con más fuerza. Las controversias surgen y se arreglan, no pasa nada".
Y en este ambiente se fue desarrollando el primer día del congreso. Todo se aprobaba por mayoría aplastante, dado el "entendimiento" pactado entre los principales miembros del partido.
Pero la sorpresa surgió en la ponencia que defendía el consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Ruiz-Gallardón, Carlos Mayor Oreja. Su ponencia, denominada Siglo XXI. Nuevas políticas para Madrid, incluía en su punto 78 un párrafo que no aparecía en el primer borrador. "La elección de nuestros representantes autonómicos", señala el documento, "debe tender a una identificación más nítida entre elector y elegible. El hecho de que Madrid sea una comunidad autónoma uniprovincial no es razón suficiente para que la elección de sus representantes no se pueda realizar con arreglo a criterios de división del territorio, como pudiera ser la creación de distritos electorales".
Mayor Oreja había introducido así una de las propuestas más deseadas por el Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón y que nunca había contado ni con el apoyo explícito del PP central ni con el de los grupos de la oposición parlamentaria: que los ciudadanos elijan directamente a sus representantes autonómicos por circunscripciones, no en listas cerradas, como hasta ahora.
Los compromisarios, dado el ambiente de concordia existente, lo aprobaron sin darle más importancia, y sin tener en cuenta que hace tres años, cuando el alcalde de Bustarviejo, Julio de Mateo, lo propuso de forma abierta en el anterior congreso regional, su propuesta fue derribada a las primeras de cambio.
Al regidor se le explicó entonces que su propuesta obligaría a cambiar la Ley Electoral y el Estatuto de la Autonomía de Madrid. Por eso no le dieron ni la oportunidad de defenderla en pleno del congreso, el mismo lugar donde ayer 2.400 compromisarios la aprobaron casi sin haberla leído.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999