El circuito cerrado de televisión del Palacio de Congresos en el que se seguían las intervenciones de los dirigentes del PP participó también ayer del ambiente de "entendimiento" y pacto que reinó en la primera jornada del congreso regional; tanto, que cuando los compromisarios votaban por mayoría absoluta las propuestas (más del 99% de aprobaciones en la mayoría de los casos), las cámaras se recreaban en mostrar miles de papeletas amarillas donde se leía claramente la palabra sí; en cambio, cuando les tocaba votar a los compromisarios que eran partidarios del no -nunca fueron más de seis entre 2.400-, las cámaras enfocaban la cara de la presidenta de este congreso, Esperanza Aguirre. Por los monitores sólo se apreciaba entonces su rostro, que, a renglón seguido, daba cuenta de los escasos votos negativos que ella había contado.Tanta era la unanimidad en las votaciones que a Aguirre se le olvidó, cuando se debatía precisamente la ponencia de Mayor Oreja, preguntar si alguien se oponía; a pesar de ello, nadie protestó, o por lo menos no se apreció en los monitores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999