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De la flexibilidad en la guerra

Esta vez no hubo, como el año pasado, apelación al general chino Sun Tzu y su Arte de la Guerra, pero el personal quería guerra. Los casi 2.700 ejecutivos que reunió ayer en Madrid el BSCH esperaban que Botín descargara adrenalina contra el ataque en toda regla lanzado días atrás por su máximo competidor, el BBVA, y que descubriera su estrategia. Aunque sólo lo hiciera en parte. Pero Botín fue ayer más cauto que el 31 de enero, cuando pronunció aquel "vamos a arrasar" en Internet mientras su rival se estrenaba en Bolsa.Sin llegar a arrasar, el banquero cántabro, al que no le faltó el tono de arenga que se necesita en estos casos de "comunión y comunicación" (Amusátegui dixit), sí fue rotundo: "Vamos a ser ganadores, vamos a por todas y lo van a ver ustedes en muy poco tiempo". No se sabe cómo lo harán, pero a los presentes les ha quedado muy claro que la gran obsesión para afrontar el futuro se llama Internet y que a su banco "ninguna revolución le va a dejar en el andén". Y cuentan para ello con 25 millones de clientes, porque "los grandes bancos comerciales son los que van a ganar en Internet".

Para seguir una pauta de éxito, Ángel Corcóstegui les dibujó el pentágono de las cinco C (clientes, costes, competencia, capacidad y comunicación). Como buen ingeniero, al consejero delegado le gusta esto de los polígonos. Su anterior paradigma fue el triángulo de oro (Internet, telefonía móvil y medios de comunicación).

Los 2.700 ejecutivos (algo tendrán que hacer el año que viene en el banco para aumentar en la convención el número de mújeres, "sólo 250") también escucharon que van a tener que trabajar duro para cumplir el objetivo de reducir al 40% el ratio de eficiencia (parte de ingresos que se va en gastos) de las oficinas. Lo repitió Botín cinco veces seguidas hasta arrancar las risas y lo recordó al final de su intervención otra vez más por si no había quedado claro.

A Botín le gusta recurrir a Sun Tzu, para quien "el principio más elevado de todos es la flexibilidad". Quizá lo han tenido en cuenta, pero, por si acaso, no faltaron los mandobles al enemigo: "La competencia podrá ir contra un banco virtual, pero con uno real les va a ser muy difícil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2000