El presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, realizó ayer en declaraciones a Onda Cero respecto al asesinato de Jesús María Pedrosa, una comparación entre el País Vasco y lugares donde son necesarias fuerzas de interposición: "Tenemos ejércitos españoles y europeos en distintos puntos de Europa donde no se puede convivir. En el País Vasco parece que ya no se puede convivir entre unos y otros, parece que hay gente que no puede vivir allí porque tiene una forma de pensar distinta del nacionalismo. Esto tiene que tener una respuesta que no es sólo esperar cuál es el siguiente. Si hay una serie de gente que no puede vivir en el País Vasco, tienen dos caminos: marcharse o que alguien les garantice que pueden vivir allí". El jefe de prensa de Rodríguez Ibarra matizó luego que el presidente extremeño no se refería a una eventual intervención del Ejército en Euskadi sino a la necesidad a su juicio de abrir un debate "en sede parlamentaria" sobre la reasunción de las competencias de seguridad, ahora transferidas al Gobierno vasco, por parte del Estado.
Ibarra añadió que hay que "eliminar el complejo de demócratas" a la hora de atreverse "a tomar determinadas medidas para combatir el terrorismo" y animó a Xabier Arzalluz "a dejar paso a otros dirigentes" del PNV.
Cambio de estrategia
El presidente de la comisión política del PSOE, Manuel Chaves, por su parte, instó al partido de Arzalluz a que "dé un giro en su estrategia política" y que el Gobierno vasco deje de sustentarse "en gente que avala a los asesinos". "Ya no es momento de lamentarse, sino de tomar medidas activas en contra del terrorismo", agregó.
Desde Budapest, el presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, apeló a todos los políticos con responsabilidades de gobierno y especialmente a los vascos a recuperar los puentes de diálogo y negociación que, a su juicio, la banda terrorista ETA pretende bloquear con sus atentados, informa Josep Garriga.
Para Pujol, el último atentado evidencia que el objetivo de ETA es impedir cualquier posibilidad de diálogo entre las diferentes partes del conflicto y provocar una "gran radicalización, división profunda, enfrentamiento y fractura" en la sociedad vasca. Pujol describió al edil del PP asesinado Jesús María Pedrosa, como un "hombre puente, capaz de dialogar y hablar con todas las partes y además positivamente".
En esta línea, el presidente de la Generalitat rompió una lanza a favor de todos los intentos de diálogo que se han articulado en el País Vasco incluso, dijo, "a los que se han criticado en los últimos años" y reclamó a todos los políticos que impidan la "fractura social" de la sociedad que ETA persigue con sus atentados.
Pujol se negó a responder cualquier pregunta sobre la actitud del Partido Nacionalista Vasco y especialmente la del lehendakari Juan José Ibarretxe.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000