José María Pedrosa, hermano del concejal al que ETA mató el pasado domingo en Durango, declaró ayer en Tele 5 que "a los 10 minutos" del crimen sonó el teléfono en casa del edil asesinado. "Se recibió una comunicación de ETA en casa, lo cogió la hija y no le voy a decir que dijo porque es mejor que no lo diga", explicó José María Pedrosa. El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, apuntó ayer la hipótesis de que el asesinato sea obra "más de un grupo de legales que de liberados", lo que implicaría un cambio en la forma de operar de la banda terrorista.
En declaraciones a Tele 5, José María Pedrosa dijo que su hermano "era un luchador nato y siempre lo ha sido, siempre ha dicho lo mismo y siempre ha estado así". Añadió que "no quería escolta absolutamente para nada, se enfadaba, él no quería y algunas veces le han mandado escolta y no ha salido". Agregó que "tenía que morir haciendo cosas y andando por los mismos sitios, sin tener que andar un día por aquí y otro por allá" y concluyó señalando que "van a tener que matarnos a medio Euskadi para poder hacer lo que quieren ellos y así todo no creo que lo vayan a conseguir".Respecto a la diferente forma de actuar de ETA, tradicionalmente, los autores materiales de los atentados eran terroristas liberados, fichados por la policía y a sueldo de la organización, mientras que los legales, no fichados y con una vida normal, se limitaban a tareas de apoyo. Interior cree que ETA ha recurrido en sus últimos atentados a pistoleros de fin de semana -los asesinatos de José Luis López de Lacalle y Pedrosa se han producido en domingo-, que en los días laborables desarrollan una actividad laboral ordinaria y no despiertan sospechas.
Este cambio de táctica dificulta la tarea de las Fuerzas de Seguridad, pues se complica su identificación, y prácticamente no dejan rastro: su actividad legal es la mejor cobertura posible y, en vez de piso franco, tienen domicilio propio.
Estos terroristas, además de más discretos, resultan más económicos para la banda, que no debe mantenerlos. "La organización terrorista", dijo ayer Mayor aludiendo al cambio de táctica, "tiende siempre a complicar la acción del Estado de Derecho". Pese a ello, se mostró convencido de que, más pronto que tarde, los asesinos acabarán ante la justicia.
La Erzaintza tiene una hipótesis diferente. Sospecha que el autor del crimen fue un miembro liberado del reconstituido comando Araba, al que atribuye también el asesinato de Fernando Buesa, el 22 de febrero en Vitoria, según informa Vasco Press. El nombre de Pedrosa figuraba en el listado de objetivos encontrado a un colaborador del Araba en 1997. La semana pasada este periódico informó de que la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad del Estado daban por reconstituido ese comando.
El concejal popular de Durango fue asesinado de un único disparo de pistola automática. La Ertzaintza localizó el casquillo, 9 milímetros Parabellum de la marca SF de 1977. En el atentado contra López de Lacalle, ETA utilizó un revolver del calibre 38.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2000