Las relaciones de Convergència i Unió (CiU) con el Partido Popular (PP) se están convirtiendo en un problema cada vez mayor para la dirección de los nacionalistas catalanes. Por una parte, la pasada semana ratificaron su alianza parlamentaria en Cataluña. Pero al mismo tiempo, CiU se siente permanentemente acosada e incluso agredida por el Gobierno de José María Aznar. Ayer, la dirección de CiU reclamó al PP un gesto que demuestre su voluntad de diálogo. Por ello, la Generalitat reclamará al Ejecutivo central que concrete antes de final de mes su propuesta de financiación autonómica.
Las cúpulas de Unió y de Convergència, por separado, celebraron en la mañana de ayer sendas reuniones extraordinarias con el único objetivo de analizar esta comprometida situación. Por la tarde, Jordi Pujol convocó en su despacho de la Generalitat a sus más directos colaboradores para ultimar una estrategia. El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, no dudó ayer en calificar de "francamente preocupante" el momento por el que atraviesan las relaciones entre CiU y el PP en el Congreso, a la vez que reclamaba a los populares algún "acuerdo concreto" que sirva al menos para justificar ante la militancia nacionalista el apoyo que la coalición brinda al Gobierno.
Las últimas informaciones sobre la negativa de los conservadores a ceder a las comunidades autónomas la recaudación y gestión de los impuestos especiales, en el nuevo sistema de financiación autonómica, ha acabado por agotar la paciencia de los líderes de Convergència i Unió. Éste ha sido el segundo revés que ha recibido la formación de Pujol después de que tuviera que enterarse por su homólogo valenciano, Eduardo Zaplana, de que el Gobierno central no iniciará las negociaciones del modelo de financiación hasta principios del próximo año.
De momento, la Generalitat exigirá al Gobierno que antes de final de mes concrete su propuesta de financiación de las autonomías como un "gesto" que demuestre la voluntad de diálogo y colaboración del PP, mientras se negocian los presupuestos generales de 2001. "Queremos que el Gobierno se aclare y que nos diga qué podemos esperar en un futuro, sobre todo en asuntos como la financiación y el autogobierno", apuntaron fuentes de la coalición.
CiU ha justificado sus apoyos al Gobierno de Aznar como una medida necesaria para crear un clima de entendimiento con vistas a la revisión de la financiación autonómica y a sus demandas de incremento del techo de competencias de la Generalitat de Cataluña.
Duran Lleida manifestó ayer que CiU precisa de "un diálogo franco" para saber si el Gobierno quiere seguir contando con los nacionalistas después de los últimos desencuentros, como por ejemplo las matrículas de vehículos o la liberalización de los horarios comerciales.
En cualquier caso, los dirigentes de la coalición intentaron desligar esta espinosa situación de la actual coyuntura política catalana y de la negociación de los presupuestos generales de 2001. Así, mientras Duran señaló que CiU no desea una ruptura con el PP en Cataluña, el portavoz de CiU en el Congreso, Xavier Trias, manifestó a la agencia Efe que las conversaciones de los presupuestos y de la financiación no deben mezclarse, aunque precisó que "se está creando un ambiente difícil para entenderse". De momento, CiU se muestra dispuesta a dar su apoyo a las cuentas generales del Estado.
Respuesta ciudadana
Desde Esquerra Republicana, su portavoz, Josep Huguet, ironizó sobre las relaciones entre CiU y el PP. "Con socios como éste no hacen falta enemigos", declaró. El diputado republicano propuso que el Gobierno catalán y los agentes sociales organicen una gran movilización ciudadana en favor de una "financiación justa" para Cataluña "tal como han hecho el Gobierno de Aragón y las representaciones sociales" de esta comunidad para expresar su oposición al Plan Hidrológico Nacional. El primer secretario del PSC, José Montilla, dijo en una entrevista a la cadena SER que la dependencia del Gobierno catalán respecto del PP "demuestra que CiU ha pasado a ser una segunda delegación del PP en Cataluña y Jordi Pujol su portavoz". De la supeditación de CiU a los conservadores extrajo Montilla la consecuencia de que a ERC "le será difícil justificar determinados apoyos" al Gobierno de Pujol.El grupo de Entesa Catalana de Progrés en el Senado presentará hoy una moción en la que propone la creación en la Cámara alta de una ponencia de estudio y seguimiento de la financiación autonómica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000