Niños seducidos por la violencia La infancia y la adolescencia son las etapas de la vida más receptivas a los mensajes agresivos
¿Por qué unos niños son respetuosos, no se meten en peleas y son incapaces de maltratar a los animales? ¿Y por qué otros causan disturbios, cometen pequeños robos, destruyen propiedades ajenas y son además indolentes, peleones, desafiantes, crueles y agresivos? La respuesta es compleja y multidisciplinar: factores genéticos, psicológicos, familiares, educacionales y ambientales se entremezclan en un entramado dispar. Según predominen unos u otros, unos niños se dejarán seducir por la violencia y otros se protegerán contra ella. Diferentes estudios constatan que los actos violentos son mucho más frecuentes en el sexo masculino y en el medio urbano. La fascinación que la agresividad ejerce desde la infancia es un instinto, pero también un aprendizaje.