La batalla contra los peajes vuelve a la actualidad política coincidiendo con el nuevo curso. Un centenar de ayuntamientos y entidades, entre las que se incluyen las dos asociaciones municipalistas que hay en Cataluña, han aprobado un documento en el que se reclaman nuevas acciones tendentes a la "eliminación de los peajes". Paralelamente, ERC anunció ayer que presentará una enmienda a los presupuestos de la Generalitat en la que pedirá una partida para suprimir ya el peaje de Mollet.
Lleida-Zaragoza
Los más de 120 ayuntamientos, asociaciones y entidades cívicas que forman la Declaración de Gelida han aprobado un documento en el que se reclaman nuevas actuaciones que tienden a modificar la situación de los peajes de Cataluña. Entre las decisiones que creen urgentes se incluye la constitución en el Parlament de la comisión que estudie la situación de las vías de pago en Cataluña. Los miembros de la plataforma que trabaja por la supresión de los peajes entienden que el Gobierno catalán está dilatando las reuniones de esta comisión, como ya hizo en la pasada legislatura, para no encarar la solución de los peajes.
La comisión, aprobada antes del verano, no ha sido convocada. Un portavoz del Departamento de Política Territorial, que es el que debe convocarla, preguntado al respecto no supo precisar si hay una fecha prevista para su constitución formal.
La última Declaración de Gelida recoge algunas de las medidas que deben ser abordadas de forma inmediata. Entre ellas, la ampliación y mejora de la Ronda del Litoral; el desdoblamiento de la comarcal 1411 a su paso por el Baix Llobregat; la conversión en autovía de la N-340 a su paso por Cataluña; el desdoblamiento del Eix Transversal (aunque suponga su pase al Gobierno central) y, como medida de urgencia especialísima, la gratuidad del tramo de la A-17 que va de Barcelona a Mollet.
Esta gratuidad fue aprobada por el Parlament, con el voto en contra de CiU y la abstención del PP, pero el Gobierno catalán se ha limitado a pedir conversaciones con el Ejecutivo central, aduciendo que un tramo mínimo le pertenece.
Para Esquerra Republicana, se trata de medidas dilatorias y, para evitarlas, ha decidido que presentará una enmienda a los presupuestos de la Generalitat en la que pedirá el establecimiento de una partida que garantice la gratuidad del tramo.
La Declaración de Gelida ve con preocupación el anuncio del Ministerio de Fomento de estudiar la conversión en autovía de la Nacional II entre Zaragoza y Lleida. Esta obra supone un coste muy superior a la pura y simple compra del tramo de la A-2 entre las mismas ciudades. Un tramo que está muy lejos de la saturación y que, en el futuro, podría ser ampliado a tres carriles si fuera necesario.Mientras tanto, el documento de trabajo para este año de la declaración está siendo remitido a todos los ayuntamientos que lo suscriben y también a los grupos municipales de estos municipios y de otros que se han interesado por la batalla contra los peajes, con el objetivo de que los plenos municipales se vayan pronunciando públicamente contra las tarifas de las autopistas.
El objetivo es "equiparar la situación de los peajes en Cataluña y el resto del Estado", se explica y, provisionalmente, aumentar los tramos gratuitos, en especial los llamados "urbanos", que penetran o bordean una ciudad.
En la medida en que las concesionarias no actúan "como un verdadero servicio público", se señala, sino con el mero ánimo de lucro, los firmantes del documento reclaman que se "eliminen las bonificaciones de los impuestos municipales y otros beneficios de los que gozan estas empresas".
Uno de los logros del movimiento para la modificación de los peajes que representa la Declaración de Gelida se hará realidad esta misma semana: la apertura de dos nuevas entradas en la autopista a la altura de San Sadurní d'Anoia. Desde esta población se podía tomar la autopista en dirección a Barcelona, pero no hacia Vilafranca. Esta entrada quedará abierta esta semana y, además, será gratuita. También se abrirá una salida en la misma población para los coches que procedan de Tarragona, que ahora debían seguir necesariamente hasta Martorell y volver hacia atrás.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000