Pere Gomis, el médico de la residencia geriátrica Catalunya Llar, que se enfrenta a una posible condena de 21 años de cárcel por los supuestos delitos de imprudencia temeraria y falsedad documental, negó ayer de forma contundente su implicación en el presunto homicidio de cuatro ancianos ingresados en el polémico geriátrico de Reus por sobremedicación de sedantes. Por esta causa también se sientan en el banquillo de la Audiencia de Tarragona los propietarios y una empleada del centro asistencial clausurado en 1995.
Gomis, que se enfrenta a 21 años de prisión, prestó ayer uno de los testimonios más precisos de los que se han podido escuchar hasta el momento en la sala. Afeitada ya la barba poblada que exhibía hace unos años, el médico pareció sentirse a gusto durante su declaración. Reverente hasta rozar una afectada lisonja, en todo momento adoptó un tono pedagógico para explicar las afecciones que padecían los ancianos supuestamente maltratados y las prescripciones que en consecuencia adoptó. El que fuera médico de Catalunya Llar reiteró que la mayoría de los residentes se encontraban en estado terminal y rechazó que su ingreso en un hospital hubiera podido mejorar su situación: "Se ha acabado que una persona anciana enferma equivalga a un ingreso en un hospital. Lo retornan a su casa o, en su defecto, a la residencia". Aseguró que un anciano con demencia senil debe ser inmovilizado en la cama -"lo contrario sería injustificable", añadió- y que nunca recomendó el encierro de los internos en su habitación, por lo que no pudo explicar ayer por qué durante el registro practicado en enero de 1995 se halló a una de las ancianas encerrada bajo llave. Las medidas higiénicas eran, a su juicio, correctas.
Pero lo más esperado de la comparecencia del médico era su versión sobre los sedantes. Gomis explicó que es una práctica habitual en su profesión dejar recetas en blanco para cuestiones de urgencia y que, en el caso de Catalunya Llar, eran como máximo dos por paciente y quedaban bajo la custodia de Josep Maria Mengual, propietario del centro, "por si se acababa alguno de los fármacos".
Gomis negó haber prescrito el sedante Dormodor a algunos pacientes en cuya ficha sociosanitaria (para control de la Administración) Mengual había hecho constar dicho medicamento. El facultativo lo atribuyó a "un error" del propietario. Respecto a los informes forenses practicados por el catedrático de Medicina Legal, Luís Frontela, Gomis aseguró también que estaban equivocados. Así, explicó que incluso había recomendado rebajar la dosis de Valium 10 que desde el psiquiátrico Pere Mata se había prescrito a un residente. "Se lo retiro, lo mimo, lo protejo y lo cuido", añadió.
Gomis, que continuará su declaración hoy, expuso que el hecho de que los residentes empeoraran al poco tiempo de ingresar en Catalunya Llar, "dependía de la patología que presentara cada uno", pero también del trauma emocional que podía suponer su ingreso en el centro. "Negar eso significaría cargarnos la medicina psicosomática", dijo, rechazando así la teoría del fiscal según la cual los internos eran sobremedicados "hasta que se apagaban". Ninguna de las muertes que certificó, afirmó ayer, le causó sorpresa o extrañeza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000