Llorenç Soler es un documentalista de raza que hace un par de años se atrevió por primera vez con la ficción. Realizó entonces Saïd, un filme antirracista que abordaba la difícil situación de los inmigrantes magrebíes en España. Ahora reincide con otra película con mensaje social, Lola vende cá, que ayer se presentó en Sitges fuera de concurso. El largometraje, que se sitúa en el borde entre el documental y la ficción -a Soler le gusta definirlo como "un documental sobre una ficción"-, se sumerge en la forma de vida de la comunidad gitana y muestra el distanciamiento entre sus miembros y los payos.Los dos mundos están representados por los personajes de Lola (Cristina Brondo) y de Juan (Miguel el Toleo). Ella vive como gitana, pero aspira a una existencia distinta de la del resto de mujeres de su entorno. Quiere estudiar y convertirse en maestra. Él es un gitano tradicional convencido. Entre los dos surge una complicada historia de amor.
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Excepto Cristina Brondo, el resto del reparto está integrado por gitanos, que -salvo la actriz Mercedes Porras- jamás habían hecho de actores, a los que el director eligió tras una minuciosa selección. Con el fin de acentuar aún más el tono documental, Soler, que se declara un apasionado de la cultura gitana, rodó la película con cámara digital a mano, sin iluminación, ni maquillaje.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000