El incendio declarado ayer poco después del mediodía en uno de los tres transformadores instalados recientemente en la subestación eléctrica de Nou Moles, que se encuentra en el centro de Valencia, dejó sin luz durante varias horas a 50.000 usuarios. Según el jefe de operaciones de Iberdrola, Adolfo Reig, el fuego se originó a consecuencia de una avería en el transformador de mayor tensión (20.000 voltios), lo que provocó una gran pérdida de aceite que dificultó las tareas de extinción. La compañía informó que el servicio quedó restablecido por completo a las 17.30 de la tarde.
Una densa columna de humo negro, que sobrepasaba en unos 15 metros de altura los edificios de seis plantas que se encuentran alrededor de la céntrica subestación de Iberdrola, suscitó la primera voz de alarma entre los vecinos, minutos después de que se escuchara "una fuerte explosión" en el interior de la central. Según el Servicio de Transportes y Circulación del Ayuntamiento de Valencia, la avería dejó sin fluido eléctrico las calles y semáforos de "la práctica totalidad del centro de Valencia", en las zonas de Ramón y Cajal, Fernando el Católico, Pérez Galdós, Játiva, Guillém de Castro y varios tramos de la Avenida del Cid y Tres Forques.La nave central de la subestación de Nou Moles, cuyo edificio de 1908 había sido terminado de rehabilitar y declarado patrimonio arqueológico industrial hace escasos cinco meses, quedó prácticamente destrozada con el agravante de que el peligro de desprendimiento del techo y la fuga continuada de aceite en el transformador de mayor potencia dificultaron las tareas de extinción, durante varias horas. El riesgo de una segunda explosión forzó la intervención de dos dotaciones de bomberos, además de la participación de la Policía Nacional para descartar la posibilidad de que se tratara de un atentado al coincidir con la celebración del Día de la Comunidad Valenciana.
El suboficial de bomberos Jesús García, explicó que "lo más complicado ha sido controlar la pérdida de aceite" que, de vez en cuando, reactivaba las llamas y la emisión de humo "tóxico, ya que contiene dioxinas". Adolfo Reig, jefe de operaciones de la compañía, aseguró que la central "se encontraba vacía en el momento en el que se declaró el fuego", ya que, explicó, "se trata de una subestación telecomandada". "No sabemos qué ha pasado", explicó Reig, quien aseguró que la avería "sorprende" al tratarse de un generador nuevo.
"Esto es un polvorín"
"En seis años que llevo viviendo aquí, he visto dos o tres explosiones", explicaba ayer un vecino. "Esto es un polvorín", precisaba este joven bombero que alertaba del riesgo de "las emisiones tóxicas". En realidad, los vecinos de la zona circundante con la subestación de la calle de Cartagena vivieron el suceso con una anormal normalidad, acostumbrados a este tipo de averías y molestos por la reciente rehabitación de esta central que, según sus quejas, contraviene la normativa europea que exige el traslado fuera de las ciudades. Además de las tareas de extinción, los bomberos tuvieron que atender los habituales problemas derivados de los cortes de luz, como el de un vecino de un edificio próximo al hotel Astoria que se quedó atrapado en el ascensor durante una hora.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000