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La RFEF pagará dos millones por triunfo a cada internacional

125 millones de beneficios

Liquidado el partido frente a Israel y con las primas pactadas con la Federación Española de Fútbol (RFEF), la selección aterrizó ayer en Viena, donde mañana se mide a Austria, un equipo a la deriva desde hace años, que el pasado sábado ganó en Lienchenstein por 0-1. Camino de asegurarse cómodamente la clasificación para el Mundial de Japón y Corea de 2002, lo que sí se han garantizado ya los internacionales españoles son las primas. La comisión negociadora ha llegado a un acuerdo con la FEF, en virtud del cual cada jugador recibirá dos millones de pesetas por victoria. Eso sí, sólo en caso de que España obtenga el boleto mundialista. Como las primas se pagan al final de la fase de clasificación, en caso de catástrofe, los españoles no recibirán un duro.De acuerdo con las normas impuestas en su día por el ex seleccionador Javier Clemente y su capitán, Andoni Zubizarreta, las primas las cobrarán todos aquellos futbolistas que hayan estado en alguna convocatoria. Al contrario que en los torneos oficiales, el máximo organismo rector del fútbol español no tiene pensado contratar un seguro para cubrir la cuantía de los premios, ya que la fase de clasificación es realmente sencilla. Hasta la fecha, con sus victorias en Sarajevo y en el Bernabéu frente a Israel, cada jugador se ha asegurado cuatro millones y, en total, en caso de mantener la racha en los seis encuentros que restan, se podrían garantizar 16 por barba.

La primera oportunidad para multiplicar la hucha será frente a Austria, un equipo que preocupa al seleccionador, José Antonio Camacho, por su dureza. Al menos por la exhibida el pasado año, cuando en partido de clasificación para la Eurocopa, los austriacos devolvieron patada a patada el humillante 9-0 que habían recibido en Mestalla. De nada les sirvió -perdieron 1-3-.

Al margen del ansia de venganza que tenga el equipo que dirige el veterano técnico croata Otto Baric y dada la escasez de argumentos futbolísticos del equipo local, el mayor reto para la selección será rescatar el estilo que dio vuelo a su juego hace apenas un año. Tras el varapalo de la Eurocopa su fútbol ha perdido el tono, pese a que el equipo parece haber recuperado la comunión con la hinchada, como sucediera el pasado sábado en su regreso a Madrid. Una fiesta que permitió a la FEF recaudar alrededor de 125 millones de pesetas.Si resuelve el envite austriaco, el equipo de Camacho tendrá más de media clasificación atada y ya no tendrá que competir hasta el 24 de marzo de 2001, cuando Lienchestein visite Córdoba. Luego, ya en junio, España recibirá a Bosnia. Pero antes, la selección tendrá dos citas de rango para exprimir lo mejor del equipo: el 15 de noviembre frente a Holanda en el estadio de La Cartuja de Sevilla y posteriormente frente a Inglaterra en Birmingham. Dos amistosos con mucho prestigio que deben devolver a España a la senda de los inicios de Camacho, cuando el equipo deleitaba. Atrapados los puntos y firmadas las primas, sólo resta enganchar de nuevo el buen fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000