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Las dudas sobre las empresas de Internet provocan caídas generalizadas en las bolsas

La debilidad de las empresas de la nueva economía, que la semana pasada ya afectó al mercado Nasdaq de EE UU, en el que cotizan los valores tecnológicos, llegó ayer con fuerza a las bolsas europeas y asiáticas, que cerraron con recortes. La causa: el incumplimiento de las expectativas de beneficios de las empresas de Internet. En una jornada negativa, la tendencia se acentuó tras abrir el Nasdaq (que al cierre perdió un 0,16%), con un retroceso por encima del 3%. El índice de Madrid perdió el 2,46% y reduce su ganancia anual al 0,32%. El Nuevo Mercado perdió el 6,49%, liderado por Terra, que bajó el 5,27%.

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Sobrevaloración

La tendencia a la baja del Nasdaq (el índice Dow Jones también perdió un 0,27%) cambió de signo en la segunda parte de la sesión, pero con los mercados europeos ya cerrados en casi su totalidad. Sólo Fráncfort, que cierra a las ocho de la tarde, pudo beneficiarse. En cualquier caso, en el índice neoyorquino llueve sobre mojado tras los recortes de la semana pasada (3,52% en la semana), que ya tuvo su reflejo el viernes. En lo que va de año, acumula una pérdida del 17,07%. Los valores más castigados son los englobados en el denominado Nuevo Mercado, es decir, los tecnológicos. La causa principal está en el incumplimiento de las expectativas de beneficios de esas empresas, que en su mayor parte siguen todavía con pérdidas. En el caso del Nuevo Mercado español, su índice cayó el 6,49% y cede ya el 34,94% desde su creación hace seis meses. Su valor estrella, Terra, cayó el 5,27%, y Zeltia, que gana más del 457% en el año, retrocedió el 14,12%. El mercado tecnológico francés perdió el 4,97% y el alemán, un 3,57%.

Las sociedades de telecomunicación y de medios de comunicación, estrechamente ligadas a las nuevas tecnologías, también resultaron especialmente castigadas en la sesión. La influencia de estos valores arrastró los índices, que se habían mantenido ajenos a la crisis del euro y del petróleo, a notables pérdidas. Madrid perdió el 2,46% (el Ibex 35, el 2,79%); París, un 2,37%; Londres, el 1,98%, y Fráncfort, que llegó a bajar un 2,24%, se vio beneficiado por cerrar más tarde y cedió sólo el 1,41%.

La facilidad con que los inversores han sobrevalorado las posibilidades de estas sociedades en los meses anteriores las ha llevado a una inflación en sus cotizaciones que las hace más vulnerables ante situaciones de crisis, y contribuye a aumentar su ya importante volatilidad.El pasado año, la valoración de las empresas relacionadas con Internet no parecía conocer límites y las expectativas en el mercado iban paralelas a las extrapolaciones de resultados que salían de los consejos de administración, sin pasar por filtro alguno. El desconocimiento de este negocio permitió todo tipo de valoraciones en un momento en el que la nueva economía parecía capaz de cambiarlo todo en cuestión de meses. Las cuantiosas inversiones realizadas por las empresas de Internet en los últimos meses para dotar de contenido a estas sociedades ha retrasado notablemente el momento de comenzar a generar resultados, sin que sus precios se hubieran puesto al día y ahora parece que ha llegado el momento.

Los analistas señalan que la actual crisis de Oriente Próximo ha puesto en el ambiente el toque de incertidumbre necesario para cuestionar las posibilidades de cumplimiento de expectativas a medio plazo. En apenas un año se ha pasado de idealizar un tipo concreto de negocio al necesario ajuste a la cruda y lenta realidad.

La caída del mercado Nasdaq del pasado viernes también provocó reacciones negativas en las bolsas asiáticas, en las que destacaron las ventas masivas de valores tecnológicos, pero sin que el pesimismo dejara libre a ningún sector. La Bolsa de Singapur cedió el 3,86% y la de Hong Kong un 3,03%, mientras que en Tokio era jornada festiva. Estos recortes, si bien confirman el mal momento de los valores tecnológicos, desplazan la atención hacia la crisis de Oriente Próximo, capaz de desestabilizar una zona demasiado cercana a las principales fuentes de producción de petróleo, justo cuando empieza a superarse la última crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000

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