La Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración gastará el año próximo 500 millones de pesetas, 200 más que éste, en repatriaciones y traslados de extranjeros, según dijo ayer su titular, Enrique Fernández-Miranda.El secretario de Estado compareció en el Congreso para explicar el destino de los 2.480 millones de pesetas que tiene asignados para el año 2001, un presupuesto que la diputada socialista Delia Blanco calificó de "escueto".
La mayor parte de los 680 millones de la partida de inversiones de que dispone la Delegación del Gobierno se destinará al cierre de las fronteras de Ceuta y Melilla. Las obras de la aduana de Beni Enzar (Melilla) costarán 400 millones y las de Tarahal (Ceuta) 100 millones más. Otros 30 millones se destinarán a la instalación del sistema de tarjetas magnéticas para los trabajadores marroquíes que entran cada día en ambas ciudades.
Fernández-Miranda anunció que con parte de los 25 millones del presupuesto para publicidad se hará una campaña conjunta con las autoridades de Marruecos para advertir a sus ciudadanos de "los peligros y las consecuencias de la inmigración irregular".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000