El presidente de EEUU, Bill Clinton, no consiguió el apoyo a la convocatoria de una cumbre de urgencia sobre Oriente Próximo en una ronda de llamadas telefónicas que realizó ayer a los líderes de la región. Clinton habló de nuevo con el primer ministro de Israel, Ehud Barak, y el líder palestino, Yasir Arafat, además de con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, en busca de una solución para la crisis. Clinton también trata de forzar un compromiso mínimo entre Barak y Arafat antes de convocar una nueva cumbre entre ambos. Clinton sólo desea la convocatoria de otra cita si antes hay garantías de que israelíes y palestinos se esfuerzan por tranquilizar la situación y demuestran su interés por dialogar. Aunque EE UU busca un equilibrio en su posición, la secretaria de Estado, Madeleine Albright, aseguró que el fin de la violencia está en manos de Arafat.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000