Los ex comunistas lituanos que dirige el ex presidente Algirdas Brazauskas se beneficiaron del descontento popular desatado por la política de rigor económico y se alzaron el domingo con la victoria en las terceras elecciones legislativas celebradas en el país báltico desde su independencia de la URSS. Sin embargo, su corto triunfo (51 escaños, de un total de 141) les obligará a pactar para poder formar Gobierno. El socio más probable es la alianza de centro-izquierda Nueva Unión, que obtuvo 29 escaños. Brazauskas parece dispuesto a ofrecer un trato ventajoso al líder de Nueva Unión, el ex fiscal general Arturas Paulauskas, que perdió por la mínima la jefatura del Estado en los comicios de enero de 1998. Se especula con que lo más probable es que, a cambio de su apoyo, le entregue varias carteras clave y le garantice su respaldo en las próximas elecciones presidenciales.
Paulauskas, sin embargo, tendrá que sopesar otras opciones, como unir fuerzas con los ultraliberales de Rolandas Paksas (que han obtenido 34 diputados) y los conservadores del héroe de la independencia Vitautas Landbergis y del primer ministro Andrius Kubilius, que han sufrido una estrepitosa derrota. Pese a ello, sus nueve escaños pueden resultar vitales para formar Gobierno. Landbergis ya ha advertido de que está dispuesto a aliarse con quien pueda garantizarle que Lituania estará en condiciones de aceptar en 2002 una invitación a entrar en la OTAN.
El Gobierno pagó un alto precio por una política económica, forzada en parte por la candidatura a entrar en la Unión Europea, que ha obligado a los lituanos a apretarse el cinturón en los últimos años. Pese a su origen comunista, Brazauskas no cuestiona la necesidad de meter a su país en la Unión Europa ni en la OTAN, dos integraciones vistas por la mayoría de la población como el sello definitivo a la separación de Rusia.
La ley electoral lituana es parecida a la rusa. Un total de 70 diputados del Seimas (Parlamento) se decidía por sistema proporcional y lista única, y con la obligación para los partidos de superar el 5% de los votos, y del 7% para las coaliciones. De todos estos escaños, 28 fueron a parar a la Coalición Social Demócrata de Brazauskas. Los otros 71 se elegían por sistema mayoritario en otros tantos distritos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000