George Bush acusa a Al Gore de inventarse hechos y datos en su campaña electoral; Gore acusa a Bush de tener un pobre historial político y una triste preparación intelectual. En medio de encuestas antagónicas que reflejan una carrera sumamente ajustada, los dos candidatos presidenciales han elevado la agresividad de sus campañas a cuatro semanas de las elecciones. Gore y Bush llegarán al debate de mañana con encuestas contradictorias: CNN y Gallup le dan a Bush ocho puntos de ventaja, mientras MSNBC y Reuters sitúan a Gore dos puntos por encima.
Días después de que Gore prometiese no entrar nunca en el terreno de los ataques personales, el Comité Nacional Demócrata ha incluido en sus páginas de Internet un listado con los errores gramaticales y los gazapos de todo tipo cometidos por Bush, proclive a las torpezas. Para compensarlo, los republicanos ya no acusan a Al Gore de exagerar sino de mentir.
El Comité Nacional Republicano ha anunciado una inversión de un millón de dólares (unos 190 millones de pesetas) a la semana para difundir la imagen del partido en las televisiones locales del área de Los Angeles, donde se concentra la mitad de los votantes de California, un Estado vital en las elecciones.
La campaña, similar a la que el Partido Republicano está utilizando en Estados que considera en disputa frente a los demócratas, también incluirá publicidad por correo que costará otro millón de dólares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000