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Entrevista:Carlos Salinas de Gortari - Ex presidente de México

"La crisis se produjo porque Zedillo permitió el saqueo de las reservas de divisas"

El hombre que estuvo al frente de la presidencia mexicana en el complicado periodo 1988-1994 publica unas memorias en las que culpa a su sucesor de los problemas económicos y políticos del sexenioCarlos Salinas de Gortari, ex presidente de México, ha decidido ahora, tras cinco años y medio de autoexilio voluntario, romper su silencio y tratar de responder a las numerosas sospechas y acusaciones que rodearon su gestión. Ha decidido hablar, principalmente, por medio de un libro en el que expone su versión sobre los escándalos y misterios que hundieron en el más cruel desprestigio al hombre que a finales de los ochenta era reconocido universalmente como símbolo de modernización y progreso.En esta entrevista, Salinas, de 52 años, culpa al presidente Ernesto Zedillo de haber conducido personalmente una supuesta campaña de desprestigio contra él para desviar la atención del desastre económico que México vivía en 1995, en los primeros meses de la actual Administración.

Pregunta. ¿Está usted ahora dispuesto a rendir cuentas?

Respuesta. Así es. Estoy dispuesto. No porque no las haya rendido durante mi Gobierno. Usted sabe que, por mandato legal, el presidente tiene que rendir cuentas ante el Congreso. Y eso yo lo cumplí escrupulosamente. Pero, a lo largo de estos seis años se ha producido una campaña de desinformación gubernamental. Por eso quiero dar una explicación.

P. ¿Y por qué ha tardado tanto en darla? ¿Por qué tanto tiempo en silencio y lejos de México?

R. Yo me fui de México por decisión mía, en virtud de que en los primeros meses de 1995 era tan grande la inestabilidad política y económica que todo lo que ocurría se me atribuía a mí y a mi gestión. Tomé esa decisión como una manera de contribuir a recuperar la estabilidad del país. Claro que la campaña de desinformación decía que era una salida obligada por el Gobierno o por el temor a una decisión judicial, cuando lo cierto es que he regresado a México más de cinco veces.

P. Explíqueme esa campaña de desinformación de la que habla.

R. Se utilizó la fuerza del Estado para promover una campaña de desinformación sobre mi Gobierno, y al mismo tiempo frenar a todo aquel que tuviera una opinión contraria a esa campaña.

P. Habla de una campaña urdida con la fuerza del Estado. En el México que conocemos hasta hoy, eso significa una campaña dirigida personalmente por el presidente Zedillo.

R. Efectivamente, hablo de una campaña dirigida desde la presidencia.

P. ¿Y qué tiene Zedillo contra usted?

R. No es personal. Lo que ocurre es que, a los pocos días de tomar posesión, el doctor Zedillo cometió un error tremendo. Entre el 19 y el 21 de diciembre, el Gobierno del doctor Zedillo le dio información privilegiada a un pequeño grupo de empresarios mexicanos sobre la inminencia de una devaluación. Con esa información, esos empresarios, literalmente, vaciaron las arcas del país. En unas pocas horas salieron del país más de la mitad de todas las reservas internacionales. Ésa es la verdad, contra lo que se dijo de que habían sido unos especuladores extranjeros los que habían sacado el dinero. Y no sólo sucedió esto, sino que, una vez fracasada la devaluación, el Gobierno tardó más de dos meses en aplicar un plan de ajuste. Los tipos subieron del 15% al más del 100%, quebraron las familias, quebraron los bancos, y hoy todavía no terminan de resolverse los problemas que creó aquella crisis. Pues para encubrir el doctor Zedillo toda su responsabilidad en esa crisis, montó esta campaña de desinformación. Un Gobierno que acababa de empezar, y que tenía por delante seis años, concluyó que no podría despegar si no echaba encima de la anterior Administración la culpa de lo sucedido.

P. Está usted haciendo una acusación muy grave. Supongo que dispone de pruebas.

R. Por supuesto. Documentos oficiales mexicanos y de organizaciones internacionales. Todos escritos a pie de página en mi libro.

P. ¿Sabe qué grupo de empresarios fue el favorecido por la información privilegiada a la que usted se refiere y por qué motivo Zedillo actuó de ese modo?

R. Tendría que explicarlo el doctor Zedillo, y en cuanto a qué empresarios eran, yo tuve acceso a la lista, pero que creo que no será difícil para nadie determinar de quién se trataba porque eran empresarios que participaban en un mecanismo denominado Pacto de Gobierno.

P. En su gestión hay, sin embargo, numerosos puntos oscuros anteriores a la crisis de 1994. El primero, las sospechas de fraude en la elección de 1988 en la que usted consiguió la presidencia, aquella noche famosa en la que el sistema se cayó.

R. Fue un manejo muy desafortunado por parte de la autoridad electoral. En México nunca se han contado los votos, ni siquiera en la elección del 2000, con computadoras. Se cuentan en las urnas. En esas urnas, más de 50.000 en 1988, se levantaron actas, firmadas por todos los partidos, y esas actas existen. Se depositaron en el Congreso y ahí están aún, en los archivos.

P. Se puede decir que existe casi unanimidad en México en que el proceso de privatizaciones que usted condujo favoreció a sus amigos y perjudicó al conjunto del país. ¿Cuál es su versión?

R. Efectivamente, ésa es la imagen que se consiguió después de seis años de campaña de desinformación. Pero a mí me ha sorprendido mucho que el Gobierno del doctor Zedillo permitiera, incluso alentara, esa campaña contra las privatizaciones. Por dos motivos. Primero, porque los responsables de las privatizaciones son los colaboradores más cercanos del doctor Zedillo, encabezados por Guillermo Ortiz, que coordinó el proceso de privatizaciones y hoy es el gobernador del Banco de México. Y segundo, porque Zedillo quería hacer nuevas privatizaciones, pero al promover el desprestigio de las primeras, hoy la gente no quiere saber nada de más privatizaciones. La realidad fue otra. No se asignó ninguna empresa privatizada de forma discrecional. A diferencia de Zedillo, que actuó en el rescate de los bancos de forma discrecional. ¿Por qué entonces ha quedado esta imagen? Porque, a partir de la crisis de 1995, la explosión de las tasas de interés provocó la insolvencia de muchos bancos, las carteras vencidas explotaron, los bancos quebraron, y para ocultar la responsabilidad del Gobierno en esa quiebra se dijo que los bancos habían quebrado por la privatización.

P. ¿No hay amigos suyos beneficiados por las privatizaciones?

R. Mire, prácticamente toda mi carrera la hice en el sector público, y ahí es donde están mis amigos, no en el sector privado.

P. Sí, hay al menos un amigo suyo muy especial que se favoreció de su presidencia, su hermano Raúl.

R. ¡Qué bueno que toca ese caso! Yo he insistido en que el comportamiento de mi hermano me ha lastimado mucho en lo personal y también lastimó, sin duda, la imagen de mi Administración. El hecho de que él haya recurrido a documentos falsos para abrir cuentas en el extranjero tuvo un efecto terrible, y yo lo he señalado. Yo no disculpo su comportamiento, pero al mismo tiempo he señalado que mi hermano fue encarcelado a raíz de una fabricación de pruebas.

P. Cuesta creer que, en aquellos años, usted no estuviera al tanto de las actividades de su hermano.

R. Tengo que reconocer que no puse atención a las actividades de mi hermano. Hoy lo lamento.

P. ¿Puede usted asegurar que su hermano no tiene nada que ver con el asesinato de Ruiz Massieu?

R. Cuando lo aprehendieron yo afirmé que mi hermano era inocente. Después de un juicio de cinco años, en el que el juez terminó diciendo que no hay móvil, que el testigo que lo acusó fue sobornado, que el testigo era drogadicto y que había cambiado catorce veces de testimonio... Después de un juicio en el que el juez dice que la colocación de un cadáver en la casa de mi hermano no era un gesto de mala intención y condena a mi hermano a 50 años... Después de eso, me ratifico con más fuerza en la inocencia de mi hermano.

P. ¿Por qué se vio usted envuelto en la duda por el asesinato de Luis Donaldo Colosio?

R. Se alimentó la campaña de desinformación con filtraciones, con versiones fabricadas de que el responsable del magnicidio de Colosio había sido mi Gobierno. ¿Por qué lo hicieron? Colosio significaba la consolidación de la reforma contra la nomenclatura, que eran los grupos del PRI que habían vivido muchos años favorecidos por una economía protegida. Cuando Zedillo se lanzó a la campaña de desinformación, esa nomenclatura vio llegado su momento de decir que Colosio, que era el que iba a consolidar la reforma, había sido asesinado por quien empezó esas reformas. Así, la nomenclatura encontró la oportunidad de cerrar el círculo, de alejar sospechas y desprestigiar la modernización.

P. ¿No se considera usted responsable de la crisis de 1995? ¿No dejó usted sentadas las bases de esa crisis?

R. Yo no soslayo los problemas que hubo durante mi Administración. Pero sí afirmo y pruebo con documentos es que esos problemas no condujeron a la crisis. La crisis derivó de que el país se quedó sin reservas porque el Gobierno de Zedillo alentó que los empresarios sacaran el dinero. México no tenía por qué haber sufrido la crisis de 1995, la crisis era evitable.

P. El presidente electo Fox tampoco está considerado como un amigo suyo.

R. No tengo una relación personal con el señor Fox. He escuchado opiniones que dicen que el resultado se explica por el desgaste de 70 años del PRI. A mí me parece que, más que los 70 años, son los seis últimos del PRI en el poder los que explican este resultado.

P. ¿Teme que Fox abra una investigación sobre su presidencia?

R. Mientras las cosas se hagan con arreglo al derecho, y mi esperanza es que con el señor Fox se recupere el Estado de derecho, estaremos mucho más tranquilos.

P. ¿De qué vive usted?

R. Los ex presidentes tenemos una pensión, también lo que he ganado en una larga carrera en el sector público... y voy a promover el libro porque las regalías son buenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000