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Reportaje:

La Casa de Cervantes crece

"Mucho tengo andado yo desde aquella mañana en que fui bautizado en la parroquia de Santa María la Mayor hace ya 69 años", rememora en la penumbra una voz masculina que encarna a Cervantes en una postrera revisión de su vida. Mientras, sobre dos pantallas superpuestas (la primera es translúcida), van sucediéndose imágenes de la Alcalá del siglo XVII, de Sevilla, Roma, Lepanto, Argel, Esquivias (Toledo), Madrid. El audiovisual, realizado por el argentino Néstor Chprintzer, es uno de los atractivos de la nueva etapa del Museo Casa Natal de Cervantes, situado en Alcalá y que ha sido reformado por la Comunidad, duplicando su espacio y dotándolo de un nuevo espíritu.La consejera de Cultura, Alicia Moreno, inauguró ayer la reforma, que comenzó en 1998 y ha supuesto hasta ahora una inversión de 128 millones de pesetas. La Comunidad quiere invertir otros 50 en la parte vieja del museo, la que recrea la vida doméstica de una familia contemporánea de la del pequeño don Miguel. Los gastará en mejorar la escenografía de los dormitorios, la cocina, el despacho del padre o el salón. "Para darles veracidad y hacerlos más atractivos", explicó el director de Museos, Carlos Baztán. Han encargado el proyecto a dos alcalaínos, Juan Coso y Miguel Ángel Sanz, que fueron candidatos este año a los premios Max de teatro en el apartado de escenografía.

A Moreno la recibió el mismísimo Cervantes -en carne y hueso, no sólo su voz-, ya que Alcalá conmemoraba ayer el bautizo del genio con un programa de actividades que incluyó visitas al museo guiadas por don Miguel y familia. Los encargados de su resurrección fueron los jóvenes actores del grupo Punto y Aparte. "Ni siquiera es conocida la fecha exacta de mi nacimiento, pero se sabe que fui bautizado un 9 de octubre", comenzaba Cervantes, explicando el porqué de festejar el aniversario de su bautismo y no el de su nacimiento.

El museo está ahora dividido en dos partes. En la antigua, además de recrear el hogar, se ha instalado una sala de audiovisuales, en una antigua bodega, y una reconstrucción, con preciosistas marionetas, del retablo de Maese Pedro.

La moderna, levantada sobre una casa aneja al museo, que se abrió ayer al público, lo dota de un salón de actos, biblioteca para investigadores y dos salas para exponer ediciones de obras cervantinas impresas en decenas de lenguas desde el siglo XVII hasta ahora. La Comunidad retiró ayer los andamios que cubrían la reforma de su escueta fachada: una versión libre de una de las numerosas tapias de convento alcalaínas. Es el segundo intento. La primera fachada fue desautorizada por el Ayuntamiento tras las protestas de los alcalaínos, que la consideraron discordante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000

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