Una cosa es que Barrera tenga opiniones propias que no concuerden con la postura de Esquerra y otra muy distinta que el ex presidente del partido las propague cada día por todas partes. Esquerra, que hasta ayer se había desmarcado de las opiniones de Barrera pero no de su figura política, le transmitió solemnemente un mensaje muy claro: le exigió que se calle y que deje de perjudicar al partido.
Carod, con semblante serio y enérgico, dijo sentirse dolido por el 'linchamiento' que a su juicio está recibiendo su correligionario, pero al mismo tiempo le exigió que guarde silencio. 'Sus afirmaciones resultan opuestas al proyecto que defiende ERC y perjudican la imagen política de Cataluña en el exterior', afirmó Carod, quien dijo apelar 'a la conciencia democrática y catalanista' de Barrera para pedirle que contribuya a que la tempestad empiece a amainar.
La ofensiva de Esquerra para desmarcarse de su ex líder prosiguió por la tarde, cuando convirtió un acto con varias entidades civiles en una reafirmación pública de sus posturas sobre la inmigración. Al acto acudieron los principales dirigentes del partido y se dio el máximo protagonismo a dos invitados de última hora de origen extranjero: un representante de la asociación de trabajadores inmigrantes AMIC y un miembro del Frente Polisario.
Congreso
Esquerra se encuentra en plena cuenta atrás de su 23º congreso del partido, que se celebrará en Tarragona el 17 y 18 de marzo. La cúpula independentista había previsto un cónclave de lo más pacífico -sólo habrá una candidatura- con el objetivo de dar un nuevo impulso a Carod, que dirige ERC desde 1996, y reforzar la imagen de partido moderno. Las declaraciones de Barrera han caído como una bomba sobre este diseño y han arruinado estas expectativas.
La proximidad de la fecha del congreso es precisamente la causa esgrimida por los dirigentes contrarios a abrir un expediente a Barrera. Carod dijo ayer que la dirección 'estudiará' medidas disciplinarias, pero la cúpula de Esquerra teme que la posible apertura de un expediente prolongue indefinidamente una polémica que los independentistas pretenden enterrar cuanto antes, aunque no saben cómo.
La medida será discutida en la reunión que la ejecutiva celebrará el próximo lunes. La mayoría de las fuentes consultadas no son partidarias de abrir expediente disciplinario, pero algunos sectores significativos plantean la necesidad de hacer algún gesto que vaya más allá de las palabras y las advertencias. Pero incluso los partidarios de medidas contundentes admiten que difícilmente podrán llevarse a cabo antes del congreso del partido.
Las bases de la formación, en cambio, han dado muestras de nerviosismo y en algunos casos exigen la apertura del expediente.La agrupación de ERC de Terrassa ha pedido que la dirección abra un expediente disciplinario a Barrera, y fuentes de la formación admitieron que la sede central de ERC recibió ayer otros faxes con la misma petición. Al mismo tiempo, no obstante, la centralita de Esquerra ha recibido un alud de llamadas de gente que dice compartir las opiniones de Barrera, aunque son muy pocos los que están dispuestos a identificarse.
Las juventudes de ERC (JERC), que tienen un peso muy importante en el conjunto de la organización, también exigieron medidas, aunque dirigiéndose directamente a Barrera. En un comunicado en el que condenan 'enérgicamente' al ex presidente del Parlament, las juventudes le exigen que, 'por coherencia', abandone Esquerra, partido en el milita desde hace más de 60 años.
La hostilidad contra Barrera desde las propias filas independentistas se expresaron también en la Cataluña interior: la federación de ERC en las comarcas de Osona y Ripollès suspendieron una conferencia de Barrera para no dar un 'paraguas político' a sus opiniones. Además, el foro de Internet reservado a simpatizantes del partido estaba ayer en ebullición. En Girona, el abogado Sebastià Salellas anunció ayer que piensa presentar una querella criminal contra el ex dirigente de ERC por incitación al racismo y a la xenofobia. Según el letrado, las manifestaciones de Barrera pueden ser constitutivas de un delito, penado entre 1 y 3 años de cárcel, por provocar discriminación, odio o violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas u otros referentes a la ideología.
Contra el 'gran capital'
A pesar de la tormenta, Barrera volvió a prodigarse ayer en intervenciones públicas en las que reiteró sus controvertidos planteamientos, aunque consideró que algunas de sus opiniones están siendo malinterpretadas. En la emisora Ona Catalana, el veterano dirigente nacionalista manifestó que sigue considerándose de izquierdas, y dijo que la polémica es una prueba de ello: 'El gran capital manipula mi pensamiento porque de esta forma se distrae a la gente con estos asuntos, mientras aumentan las desigualdades sociales y se implanta la globalización'.
Barrera tenía que ser uno de los principales protagonistas del próximo congreso de Esquerra. Como consecuencia de la relativa calma que vivía el partido, la dirección ha programado varios actos para homenajear a los militantes que ya formaban parte de ERC en la Segunda República. Barrera es uno de ellos, junto con Marc Aureli Vila y Víctor Torres, entre otros.
Otro asunto que debía ser uno de los ejes del cónclave era precisamente la política de inmigración. En los últimos meses ERC había expresado su intención de abordar la inmigración como una cuestión prioritaria, tanto desde el punto de vista de sus objetivos como partido -incorporar a inmigrantes a su proyecto- como desde una perspectiva de interés de Cataluña.
Carod trató de recuperar la iniciativa en el acto convocado ayer por ERC y varias organizaciones sociales bajo el lema Nosaltres diem prou! La resposta catalana. En el acto, previsto para aunar esfuerzos con la sociedad civil para dar respuesta a los problemas de la comunidad, la sombra de Barrera estuvo siempre presente. Ante 500 personas, Carod defendió las políticas para integrar la inmigración. 'En Cataluña, el racismo y la xenofobia siempre se han envuelto en la bandera española', concluyó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de marzo de 2001