Concluida la reunión, el alto representante de la UE, Javier Solana, viajó con el ministro Kerim a Skopje para informarse de la situación sobre el terreno, transmitir el apoyo de los Quince e instar a las fuerzas políticas macedonias, tanto las de mayoría eslava como las de la minoría albanesa, a que contribuyan mediante el diálogo al fin de la violencia en la zona de Tetovo, la segunda ciudad del país.
'La UE está dirigiendo los esfuerzos internacionales que deben devolver la estabilidad a Macedonia y al conjunto de la región', dijo Solana poco antes de partir. El alto representante, que concluirá por la mañana sus contactos, viajará después a Oriente Próximo, para regresar el jueves a Skopje, donde se le sumarán la ministra sueca de Exteriores, Anna Lindh, cuyo país preside este semestre la Unión, y el comisario europeo Chris Patten.
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De momento se ha acordado una redistribución de tropas de la Kfor, lo cual supondrá un reforzamiento de la presencia de soldados aliados en la frontera entre Kosovo y Macedonia. Austria y Grecia pidieron ayer incrementar el número de soldados aliados en Kosovo, que se acerca a 40.000 aproximadamente, pero ello exige la aprobación previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La propuesta no fue aceptada. También sería necesaria una nueva resolución para modificar o ampliar el mandato de la Kfor.
'Estamos satisfechos con las medidas tomadas por la UE y por la OTAN', declaró el jefe de la diplomacia macedonia desmarcándose de las palabras del primer ministro, Ljubco Georgievski, que en la víspera acusó a EE UU y Alemania de no hacer lo suficiente para impedir la entrada de la guerrilla en su país.
En sus entrevistas con Robertson, primero, y con los Quince, después, el representante de Skopje planteó la idea de reanudar la presencia de la fuerza de despliegue preventivo de Naciones Unidas (UNPredep, en sus siglas en inglés), integrada en su día principalmente por soldados escandinavos y que vigiló hasta 1999 desde territorio macedonio la frontera con Serbia y Kosovo.
Esa fórmula no ha sido directamente rechazada por los europeos, y es posible que el Reino Unido la plantee ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Es probable que cuente con la aprobación de Rusia, cuyo presidente, Vladímir Putin, ha instado a la comunidad internacional a hacer un mayor esfuerzo para resolver el conflicto. Más difícil será vencer la resistencia de China.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de marzo de 2001