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El Ayuntamiento ordena desalojar un colegio ocupado por padres de alumnos

El encierro que mantienen los padres de alumnos del colegio San Isidoro (Retiro) desde el pasado miércoles contra el traslado de sus hijos, a mitad de curso, a otros centros no ha hecho cambiar de opinión al Ayuntamiento -que ayer ordenó el desalojo del colegio- ni a la Consejería de Educación. Los 380 escolares de infantil, primaria y secundaria comenzaron ayer sus vacaciones de Semana Santa (tres días antes que en el resto de los centros) para que los docentes puedan iniciar hoy la mudanza a Los Madroños (Puente de Vallecas), donde está previsto que continúen sus clases de forma provisional hasta que finalicen, en septiembre, las obras de restauración que se realizan en el San Isidoro.

La Gerencia de Urbanismo decretó el desalojo del centro para poder iniciar las obras urgentemente, informa Efe. Pero los peores presagios de las familias, que esperaban la expulsión ayer a las cuatro de la tarde, no se produjeron. 'Llevamos pidiendo las obras desde hace tres años. Siempre se nos ha dicho verbalmente que no había peligro de derrumbe. No entendemos ahora estas prisas, que sólo van a provocar un final de curso catastrófico', afirmó Ana Belén Jiménez, vicepresidenta de la asociación de padres, quien denunció que, 'si la Administración ha estado ocultando que el estado del edificio es ruinoso', lo padres iniciarán acciones legales 'por poner en peligro' a sus hijos.

Reuniones a tres bandas

De nada han servido las reuniones a tres bandas. El pasado lunes, Educación les entregó un informe firmado por el director de Área Territorial de la Capital, Bonifacio Alcañiz, en el que, además de alertar del peligro del edificio, se les garantizaba que el próximo curso su colegio iniciará las clases con toda normalidad. Además, se les ofrece transporte gratuito a Los Madroños y el colegio Francisco de Quevedo (también en Retiro) para que los más pequeños puedan desayunar antes de que comiencen las clases y puedan desarrollar allí las actividades extraescolares que realizan por la tarde.

Pero los padres son reacios a salir del barrio. Primero, por 'los trastornos' que puede suponer para los más pequeños -ir acompañados en el autobús 'por un cuidador que no conocen de nada'- y, segundo, porque su centro tiene jornada partida, y el que les ofrecen, horario continuado. 'Quedan unos 40 días de clase y queremos que Educación nos busque plazas escolares en la zona, aunque sea en un colegio concertado. Si esto no es posible, que construya barracones', propuso Jiménez.

Por otra parte, más de 60 padres y profesores del instituto de educación secundaria Enrique Tierno Galván de Leganés, en el que estudian 250 alumnos, iniciaron anoche un encierro indefinido para protestar por la paralización desde diciembre de unas obras de reforma en un edificio del centro, informa F. J. Barroso. Los encerrados piensan mantener su protesta hasta que una delegación se reúna con el director del área sur de la Consejería de Educación, Alberto González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001