Para David Don Quijote Sánchez la andadura por París continúa. Sin embargo, ayer concluyó para dos campeones de Roland Garros: Arantxa Sánchez (1989, 1994 y 1998) y Carlos Moyà (1998). El mallorquín, que se contaba entre el grupo de candidatos a la victoria este año, intentó mantenerse firme en la pista hasta que David Sánchez ganó el último punto del partido que les enfrentó. Pero su revés le pasó factura. En situaciones de presión, éste sigue siendo su punto más débil. Y fue el talón de Aquiles por el que el zamorano (89º mundial y 23 años) fue encarrilando su victoria. Moyà desperdició una ventaja de 5-2 y dispuso incluso de dos bolas de set para ganar la tercera manga. Pero la perdió y ahí comenzó un calvario que concluyó con su derrota por 1-6, 6-1, 7-6 (9-7), 6-7 (5-7), 6-2 tras 3 horas y 45 minutos.
"Me siento muy decepcionado", confesó Moyà, que el año pasado perdió en primera ronda ante el argentino Hernán Gumy. "Tenía muchas ilusiones puestas en este torneo. Pero no todo acaba ahí. Cuando pase todo esto, ya volveré a poner manos a la obra para preparar el torneo de Wimbledon". El mallorquín estuvo acompañado en la pista por su técnico José Higueras, con quien ha estado trabajando los 10 últimos días.
Lo que más sorprendió a lo largo del partido fue comprobar la solidez tanto de juego como mental de David Sánchez, a pesar de disputar sólo su cuarto partido del Grand Slam. Hasta llegar a Roland Garros había perdido los dos anteriores. Pero en París ha dado dos sorpresas consecutivas: ganó a Norman (9º) en la primera ronda y ayer, en la segunda, a Moyà. "El partido fue muy duro. Mucho más que el primero", reconoció Sánchez, que pidió asistencia médica al final de la cuarta manga. "Pero espero estar ya en condiciones para afrontar al suizo Roger Federer dentro de dos días".
El adiós de Arantxa fue triste y decepcionante incluso para la misma jugadora. Perdió ante la estadounidense Amy Frazier, 24ª mundial, en tres mangas por 1-6, 6-3, 6-4, y debió sentirse muy mal para acabar destrozando una raqueta contra el suelo, justo en el momento en que la norteamericana cerró su victoria y frenó una remontada de la española que parecía poder llevarla al triunfo (de 5-2 pasó a 5-4, salvando tres bolas de partido en el tercer set). Fue la derrota más prematura de Arantxa desde 1990 cuando perdió en segunda ronda ante la argentina Mercedes Paz. Desde entonces, Arantxa ha ganado otras dos veces el torneo, ha perdido tres finales y se ha encallado cuatro veces en las semifinales.
"Estoy muy cansada", confesó Arantxa. Y justificó su actitud tras perder el partido: "Nunca antes había roto una raqueta de esta forma. Lo he hecho para sacarme toda la rabia que llevaba dentro". La decepción era innegable. Roland Garros es como su segunda casa, un lugar en el que ha conseguido sus mejores triunfos y donde empezó realmente su carrera profesional. Pero esta vez tenía demasiados frentes abiertos y no pudo con todos. Frazier jugó a un buen nivel, pero no le hubiera bastado frente a una Arantxa en plenitud de condiciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2001