Los datos que confirman la desa-celeración de las economías europeas tienen un efecto directo en la evolución del euro. La moneda europea vivía ayer otra jornada de depreciación respecto al dólar al cruzarse a 0,848 dólares y se hacía extensible al yen japonés al situarse en 100,42 yenes. Una evolución que, traducida en pesetas, supone que ayer un dólar se cambiaba en los mercados de divisas a 196,65 pesetas.
El detonante de este nuevo recorte en la moneda europea se encontraba en los malos datos de creación de empleo en Francia. Así, el número de demandantes de empleo en este país bajó en abril en sólo 4.000 personas, el 0,2%. Un dato que alerta sobre el menor tirón de esta economía y de su capacidad para generar puestos de trabajo. También se conocía la menor confianza del empresariado francés en el futuro inmediato de su economía.
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Estos objetivos datos coincidían en el tiempo con la publicación de distintos institutos económicos sobre el crecimiento de Alemania para 2001. Los analistas coinciden en que la locomotora de la economía europea verá crecer su producto interior bruto (PIB) sólo el 1,5%, frente al 3% que preveía el Gobierno alemán hace sólo un par de meses. Con este panorama, el dinero apuesta con mayor claridad por el dólar, pese a que la economía de Estados Unidos también se encuentre en un proceso de desaceleración brusca. Es una cuestión de confianza en la capacidad para sortear la actual crisis, y el dólar y su economía gozan de mayor crédito frente al euro.
El mercado esperaba ayer una voluntad más férrea en defensa del euro por parte del Banco Central Europeo, pero su presidente, Win Duisenberg se limitó a comentar que 'la cotización del euro no constituye un fin en sí mismo'. También explicó que el BCE estima un crecimiento en la zona euro entre el 2% y el 2,5% para este año.
Los operadores esperaban una intervención del BCE en los mercados comprando euros, pero estas declaraciones alejan esa posibilidad. Un apoyo que, curiosamente, puede venir desde el banco central japonés que está interesado en un euro más fuerte y, por tanto, en un yen más débil que les permita abaratar las exportaciones japonesas a Europa.
Dólar refugio
El comisario europeo de Asuntos Monetarios, el español Pedro Solbes, reconoció ayer que 'la evolución del euro entre 2000 y lo que va de este año no ha sido ciertamente satisfactoria', pero aclaró que 'no debido a la evolución económica de la zona euro, porque si fuese así sí hubiese evolucionado favorablemente'.Según el comisario, la actual debilidad del euro se debe a que 'la incertidumbre ante las perspectivas de la economía mundial permanecen y que ante esta situación el dólar tiene una mayor tradición como moneda refugio'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2001