El Ateneo de Madrid estrena hoy nuevo presidente, en la persona de José Luis Abellán, catedrático de Historia del Pensamiento Español y recién elegido como cabeza de la nueva Junta Directiva ahora renovada en siete de sus doce miembros. Asume una de las instituciones culturales, científicas, literarias y artísticas más veteranas de Madrid, que data de 1820 y cuya sede se encuentra desde 1884 en la calle del Prado, 21, cerca del palacio del Congreso.
Abellán, un intelectual liberal, anuncia una etapa ateneísta de 'liberalismo y pluralismo', rasgos que en su campaña preelectoral ha considerado negados por el anterior presidente, Carlos Paris, marxista, catedrático de Filosofía. Paris ha pilotado la veterana institución madrileña durante tres años, precedidos por un cierre del centro fruto de una grave crisis anterior. Por su parte, Paris asegura haber dejado el Ateneo 'saneado económicamente y con vitalidad democrática', y se considera muy dolido por las manifestaciones sobre su gestión formuladas por el nuevo presidente.
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Regir el Ateneo de Madrid no es tarea fácil. Hoy cuenta con unos 3.500 miembros, cuya cuota de adscripción es de 15.000 pesetas. Al trimestre, cada miembro paga 5.400 pesetas, y su integración debe ir avalada por tres firmas de otros tantos socios. La participación real en la vida del Ateneo se ve protagonizada, de hecho, por unos 500 socios, que le dotan de gran vitalidad con su asistencia a debates, tertulias, conferencias, ciclos de cine y teatro muy concurridos, programados diariamente, amén de una trama de actividades variadas que organizan las secciones y agrupaciones con las que el Ateneo cuenta.
La plantilla fija del Ateneo abarca cerca de treinta nóminas. La institución baraja un presupuesto de unos 200 millones de pesetas anuales, la mitad de los cuales, concretamente 105 millones, los aporta la Consejería de Cultura de la Comunidad, seguida por el Ayuntamiento y otras entidades, más las cuotas de los socios.
Otra de las joyas del Ateneo es su Hemeroteca, que incluye centenares de revistas y diarios nacionales y extranjeros. Por ejemplo, posee todos los números de la revista Time, que se remonta a los primeros años del siglo XIX. Posee el Ateneo dos edificios cercanos, el de la calle del Prado número 19 y el de la calle de Santa Catalina, también contiguo, hoy destinado a sala de exposiciones. 'El perfil del ateneísta se corresponde con el de un varón o mujer de edad media alta, interesado por la cultura, generalmente con estudios universitarios', dice un directivo.
La primera gran dificultad para la buena rectoría del gran foro madrileño es la exigüidad de los mandatos presidenciales, de dos años de duración, etapa generalmente considerada insuficiente para configurar equipos directivos estables; la dirección se renueva parcialmente cada año. La segunda, que no la menor dificultad, es la de encauzar el debate cultural, de fuerte poso ideológico, en una sociedad como la madrileña, muy activa y trufada por intensas polémicas. Durante años, el catedrático ácrata Agustín García Calvo ha protagonizado la tertulia de La Cacharrería, muy abierta en sus contenidos, referencia de los debates capitalinos más vivos. En los últimos tiempos el Ateneo ha recogido también controversias sobre actualidad política muy candente, con presencia de prácticamente todas las familias del espectro ideológico, incluidos algunos representantes del nacionalismo radical. Este hecho ha concitado el rechazo de algunos sectores conservadores que, por su parte, también inducen concurridos debates en el seno de la centenaria institución madrileña.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001