La iniciativa del presidente andaluz en el debate sobre el Estado de la Comunidad celebrado a finales de la semana pasada dejó un tanto descolocados a todos los grupos parlamentarios y observadores, que no preveían que Manuel Chaves pudiera abrir la puerta de la modificación estatutaria y, además, desde una posición política de un partido con vocación estatal y no nacionalista.
Poco a dicho el PSOE sobre los objetivos concretos que pretende abarcar con la reforma -Chaves aludió en el Parlamento al contexto europeo y a la economía globalizada-, aunque en el terreno político está claro que ha conseguido tomar la iniciativa para intentar marcar el ritmo al resto. Tras la tímida e incrédula reacción de algunas formaciones -Izquierda Unida y Partido Andalucista, que siempre han defendido dotar de más competencias la norma estatutaria, vieron como esta bandera pasaba a las manos del PSOE- y la negativa inicial del PP, los socialistas andaluces, sin poner aún ni una sola propuesta de contenido sobre la mesa, ven con satisfacción cómo el balón de la reforma estatutaria empieza rodar en el terreno de juego.
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Chaves saludó ayer el hecho de que la presidenta del Partido Popular, Teófila Martínez, haya aceptado la oferta de diálogo de la modificación estatutaria. 'Me parece importante que el PP haya cambiado de posición, cuando antes decía que no iba a entrar. Es positivo que el PP pueda presentar propuestas', dijo.
Desde el partido socialista se hizo una interpretación más ácida sobre el 'cambio' experimentado por los conservadores. 'Es una rectificación en toda regla del PP porque la derecha andaluza tiene el complejo histórico desde el referéndum del 28 de febrero', aseguró en conversación telefónica el secretario de Organización, Luis Pizarro. Este dirigente criticó el que Martínez hubiera relacionado la propuesta de Chaves con el debate interno en el PSOE acerca del modelo federal del Estado. 'Esta señora [Teófila Martínez] sigue sin enterarse de nada. Siempre le mandan los papeles malos para que se equivoque otra vez. No se trata de un debate sobre federalismo, sino si después de 20 años de autonomía es necesario cambiar el Estatuto'.
Si el debate sobre el Estatuto toma cuerpo -y la dirección socialista está empeñada en ello-, el PP de mantener su oposición inicial correría el riesgo de quedarse como el que bloquea el proyecto y en una situación política con rasgos muy similares a cuando UCD y AP votaron en contra de que Andalucía accediera a su autogobierno por la misma vía de las llamadas comunidades históricas. Ese es el análisis de los socialistas que quieren que la discusión provoque además una amplia movilización ciudadana.
Ponentes
Chaves va a citar en fecha inmediata a los siete ponentes del Estatuto -José Rodríguez de la Borbolla, Miguel Ángel Pino y Ángel López (PSOE); Carlos Rosado y Pedro Luis Serrera (UCD); Javier Pérez Royo (PCA); y Juan Carlos Aguilar (PSA)- para recabar sus opiniones en una reunión que quiere sea 'abierta' e 'informal'. Eludió dar cualquier opinión sobre cómo debe enfocarse el debate no tanto por cautela ni por prudencia, sino por respeto. 'La Junta de Andalucía tiene influencia y puede condicionar el debate y tenemos que ser muy respetuosos. Vamos a avivar y animar la discusión y buscaremos el momento oportuno para pronunciarnos', aseguró.
Aunque el presidente andaluz eludió enjuiciar las propuestas de modificación lanzadas por IU y el Partido Andalucista, recordó, respecto a las de su actual socio de gobierno, que lo que se pretende es abordar la reforma estatutaria y 'no la de la Constitución'. Las sugerencias andalucistas sobre distrito electoral único, que afectan al sistema electoral general, están fueran del ámbito competencial de las comunidades señalado en la Carta Magna.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001