El texto descansa sobre todo lo relacionado con la pacificación en el triple compromiso que Ibarretxe ya defendió durante la campaña electoral y en los meses anteriores al 13-M: el respeto a la decisión de los vascos, en favor del diálogo y contra la violencia como medio para defender una idea política. El acuerdo recoge incluso de manera literal la expresión 'derecho de autodeterminación', al incorporar la declaración aprobada en este sentido por el Parlamento vasco en 1990. Sin embargo, Ibarretxe evitó citar este término durante su intervención tras la firma. 'La sociedad vasca se ha pronunciado en las urnas a favor del diálogo, de la vida y de que hay que construir el futuro respetando su opinión. Ahora, los políticos debemos admitir su veredicto', advirtió.
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El acuerdo de gobierno no aclara los ritmos que llevarían a un proceso de este tipo, aunque la presidenta de EA, Begoña Errazti, adelantó que durante la séptima legislatura vasca se 'comprobará que el futuro del País Vasco avanzará en torno a sus derechos nacionales'.
En el documento, el Gobierno vasco se compromete a que todo acuerdo político que pueda surgir de un proceso de diálogo entre los partidos sea refrendado por la sociedad en 'el ejercicio que le corresponde a decidir libre, pacífica y democráticamente su propio futuro'. Además, la coalición se compromete a propiciar 'los escenarios' para que se respete y ejerza ese derecho a ser consultada.
Aunque el documento defiende la creación de cauces para que los partidos desarrollen un diálogo abierto 'sin límites, sin exclusiones y sin condicionantes políticos', de forma paralela reivindica la 'legitimidad democrática de las opciones de modificación' del actual marco jurídico.
En cuanto al diálogo, el lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, destacó que exhibirá un talante 'abierto' durante el debate de investidura del próximo miércoles en el Parlamento de Vitoria, en un intento de ganar la confianza del PP y del PSE tras las maltrechas relaciones entre los partidos.
Y sobre la defensa de la vida y los derechos humanos, la coalíción nacionalista propugna la solidaridad con 'todas las personas que hayan sufrido la violencia y el terrorismo y con quienes sufren cualquier vulneración de los derechos humanos' y compromete 'todos los medios materiales y humanos' del Gobierno vasco para defender la libertad y la seguridad de los amenazados por ETA. Los presidentes de PNV y de EA incidieron en que la 'nueva etapa' que se abre en Euskadi es decisiva para dar con la solución definitiva a la violencia. Errazti anunció iniciativas parlamentarias a favor de la autodeterminación.
El acuerdo programático PNV-EA sentó mal en el Ejecutivo de José María Aznar. 'El Gobierno vasco no empieza con buen pie' su nueva andadura, porque 'sigue mezclando la lucha contra el terrorismo y la autodeterminación', declaró el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas.Tras un silencio sostenido de seis semanas, desde la celebración de las elecciones vascas, el Gobierno del PP argumentó ayer su 'preocupación' en que el Ejecutivo vasco no había centrado su propuesta en el final del terrorismo etarra. 'No es el momento de ejercicios retóricos, sino de hechos, y esos hechos tienen que aplicarse en la lucha contra el terrorismo, que tiene que ser la prioridad del Gobierno vasco como la es del Gobierno español, pues se trata del principal problema que tienen el País Vasco y España', señaló el portavoz.
'Mal asunto' El vicepresidente primero y ministro del Interior, Mariano Rajoy, señaló: 'No puede haber mayor prioridad que defender el derecho a la vida y las libertades de las personas. Si para Ibarretxe es el diálogo y la apuesta por la autodeterminación, me parece un mal asunto para empezar esta legislatura'. El PSOE también reaccionó con 'preocupación y malestar' al conocer los términos del acuerdo del futuro Gobierno vasco: 'Ibarretxe parece seguir dispuesto a pagar un precio político por la paz y eso resulta inaceptable en términos democráticos'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001