Justo cuando regresaba a casa el avión espía que congeló las relaciones entre EEUU y China, George W. Bush llamó por teléfono a Jiang Zemin para mantener el primer diálogo directo entre los dos presidentes. La Casa Blanca informó vagamente sobre el contenido de la llamada, pero la interpretó como un gesto indudable de reconciliación. Aun así, Bush planteó a Jiang uno de los aspectos más controvertidos de la relación entre los dos países: la detención de ciudadanos estadounidenses en China acusados de supuesto espionaje.
China había dado algunas muestras de su disposición a retomar el camino de la buena voluntad en la relación con EEUU; aunque los dos países nunca esconden un sentimiento mutuo de recelo, ambos Gobiernos anteponen el enorme interés comercial que depende de la estabilidad de sus relaciones.
El jueves, un avión de carga volaba desde la isla china de Hainan hacia una base militar en Georgia. En la bodega del aparato viajaban las piezas del avión espía EP-3, cuya tripulación estuvo retenida por China durante 11 días. Pekín sólo ha consentido que el avión regrese despiezado a Estados Unidos, no por cuestiones técnicas, sino de orgullo.
En todo caso, los asesores de Bush en cuestiones diplomáticas habían establecido tiempo atrás que el regreso del avión sería el momento perfecto para tratar de situar las relaciones entre ambos países en el lugar en el que estaban antes del incidente. Cuando el EP-3 volaba hacia EEUU, Bush usó un teléfono del Despacho Oval para llamar por primera vez a su homólogo chino, Jiang Zemin.
"Buen primer encuentro"
La conversación que mantuvieron, de apenas 20 minutos, fue "un buen primer encuentro, aunque no necesariamente cálido", según fuentes de la Casa Blanca. Paradójicamente, el asunto del avión espía no surgió en el diálogo que mantuvieron los líderes en Washington y Pekín. La mayor parte del contenido giró en torno a las maneras de reforzar la cooperación en cuestiones comerciales, que es lo que realmente interesa a ambos países: a China, por su deseo de entrar en la Organización Mundial de Comercio, y a EEUU, por su ansia por vender productos made in USA a un mercado tan inmenso como el del país asiático.
Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que Bush planteó a Jiang su interés por que China libere a varios disidentes retenidos bajo la acusación de espionaje. Hay dos casos que preocupan especialmente a EEUU, porque afectan a profesores universitarios con ciudadanía o residencia en este país. Bush pidió a Jiang que los detenidos sean "tratados con justicia y devueltos con rapidez", según fuentes de la Administración.
China detuvo a Li Shaomin, profesor de economía en Hong Kong, y Gao Zhan, que imparte ciencias políticas en Washington, durante visitas a familiares en Pekín: acusa a los dos de espiar para Taiwan. Fuentes diplomáticas de Washington especulan con la posibilidad de que China libere a los dos detenidos de manera inmediata. Al Gobierno de Pekín le interesa ofrecer ese gesto en los próximos días para que el asunto no interfiera con una fecha clave en el calendario inmediato: la candidatura de la ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos de 2008. Junto con Pekín, compiten París, Toronto, Osaka y Estambul. El Comité Olímpico Internacional anunciará su decisión la próxima semana.
Gesto a cambio de gesto: Bush anunció hace algunos días que no tratará de bloquear esa candidatura de Pekín, aunque algunos congresistas de EEUU todavía desean enviar una carta al Comité Olímpico para pedir que el respeto a los derechos humanos forme parte de los requisitos imperativos en la candidatura. No nombran a China en la misiva, pero la alusión está clara.
Bush mantiene en su agenda una visita a China programada para el mes de octubre, que nunca llegó a suspenderse a pesar del incidente del avión espía. Además, el Departamento de Estado confirmó ayer que el secretario de Estado, Colin Powell, realizará una gira por Asia entre el 22 de julio y el 1 de agosto que le llevará el día 28 a Pekín. En la capital china "se entrevistará con altos responsables", señaló el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, que no precisó el rango de sus interlocutores. Powell viajará también a Japón, Vietnam, Corea del Sur y Australia
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001