En Los Ángeles 84 fue el bronce de Abascal, en Roma 87 la plata de González, en Barcelona 92, Stuttgart 93, Atlanta 96 y Atenas 97, el oro y las platas de Cacho, en Atenas 97 y Sevilla 99, los bronces de Estévez, en Sydney 2000, la polémica y la desilusión. El 1.500, la referencia histórica del atletismo español, se enfrenta en Edmonton a un desafío de subsistencia. O es capaz de salir airoso, y con medalla o se verá relegado en el valor mediático por otras pruebas, otros jóvenes atractivos, que no deben por qué respetar la jerarquía.
A dos días de la primera serie, los tres que se juegan el tipo, Reyes Estévez, Andrés Díaz y José Antonio Redolat, dicen que están preparados. Más confiados aún después de que el argelino Ali Saidi-Sief, considerado el número dos seguro tras el gran El Guerruj, decidiera dedicarse a intentar ganar los 5.000 metros. "Uno menos, una ración más", dice Estévez.
"Estoy en la mejor forma del año", asegura Díaz, que terminó quinto en Sevilla y séptimo en Sydney. "Llego en un buen momento, voy de menos a más", dice Estévez, el más joven de los tres, medallista en Atenas y Sevilla, y descartado en Sydney. "Estoy en el mejor momento de mi vida deportiva", promete Redolat, que no pudo alcanzar la final de Sydney por llegar pasado de forma.
Vistos desde fuera, Redolat es el hombre seguro, Díaz el atleta que duda y Estévez el tipo confiado. Los tres están juntos, pero no cruzan una mirada, se contentan con responder mirando al frente. "Estoy muy rápido", explica Redolat, quien en Estocolmo, hace un mes, logró la mejor marca de su vida, 3.31.21. "Puedo cambiar de ritmo al final con bastante fuerza". Redolat es conocido por su magnífico final, por lo que, si supera las series y la semifinal, aboga por una final tirando a lenta. "Si aparte de El Guerruj entra otro marroquí en la final, hará de liebre, con lo que tendremos una final a ritmo de récord", explica. "Pero si no, será una final de 3.33m o 3.34m, que me vendrá bien para ir a por la medalla".
Díaz, quien siempre aprovecha las convocatorias para recordar que no tiene patrocinador, que es un caso único, que sólo vive de la beca y que si esto sigue así dejará el atletismo, primero dice que espera estar cerca de las medallas, pero luego recuerda que lo difícil será llegar a la final. "Estoy bien porque no me duelen los tendones, ni estoy resfriado ni tengo ningún mal, pero esto está más complicado que en Sydney", advierte.
Más delgado que nunca, en los 72 kilos, Estévez es el hombre de las grandes citas. "Las reuniones no me gustan tanto", dice, "yo disfruto en las grandes competiciones". Un atleta, que dicen sus próximos, hará unas grandes carreras, pero no para demostrar lo injusto de su no selección para Sydney. "Pero si con la federación no hay mala relación. Yo no tengo relación. Hago el deporte que me gusta y me encanta representar a España, nada más. Estoy en un buen momento. El año pasado dije lo mismo y no me hicieron caso, este año, parece que sí". Afirmación que, asegura, no significa que corra con más rabia. "La competición me motiva lo suficiente".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001