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No a la 'tasa Tobin'

Aznar es contrario a la tasa Tobin -un impuesto sobre los flujos especulativos de capital- promovida por un sector del movimiento antiglobalización, asumida por el primer ministro francés, Lionel Jospin, quien la ha propuesto a los socialdemócratas alemanes en el acuerdo del eje París-Bonn que aspira a seguir rigiendo el destino europeo. Para el presidente español, esta idea sólo es el uso 'de una pretendida legitimidad académica, como la supuestamente asociada al profesor Tobin, con un propósito equivocado'.

Con estricto liberalismo, Aznar, que defendió el Pacto de Estabilidad de los Quince y la primacía de las iniciativas gubernamentales de política económica sobre el Banco Central Europeo, consideró que el movimiento antiglobalización esconde 'temor o resistencia al cambio y al progreso', que 'pocos beneficios, si no perjuicios, puede reportar a los colectivos y las causas que dice defender'.

Para apoyar esta tesis recordó que la economía mundial ha crecido con la globalización un 4,1% más que en cualquier otra época; que los países pobres han crecido un 4,75% frente a un 3,3% los ricos; que la pobreza extrema se ha reducido en Asia, donde vive la mayoría de la población mundial, del 60% al 15%. Sólo pocas áreas, especialmente el África subsahariana, reconoció, quedan fuera de ese marco positivo.

Como alternativa, propone fortalecer instituciones como el FMI, la OMC o la OCDE; centrar la cooperación al desarrollo en la educación de los más pobres; luchar contra los paraísos fiscales y el trabajo infantil; controlar el tráfico de armas y condonar la deuda de los países que desarrollen la democracia y los derechos humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001