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MARRUECOS

Mohamed VI descarta una monarquía parlamentaria

El principal diario marroquí ignora la entrevista del rey al periódico francés 'Le Figaro'

Hay silencios que hablan por sí solos. Algunas de las publicaciones más importantes de Marruecos han ignorado el acontecimiento político de la rentrée: la entrevista concedida por el rey Mohamed VI al diario francés Le Figaro. Aunque no lo dicen abiertamente es posible que sus palabras no hayan gustado a unos cuantos y como no pueden criticarlas optan por silenciarlas. En su declaración el soberano ha disipado los últimos malentendidos: Mohamed VI no será Juan Carlos I. No instaurará una monarquía parlamentaria. El rey en Marruecos no sólo seguirá reinando, sino que gobernará.

El monarca 'no va a recortar sus poderes. Anhela una monarquía fuerte', señala un politólogo

Con titulares rimbombantes en primera página casi todos los periódicos marroquíes han ensalzado las declaraciones de su soberano publicadas el martes. Algunos destacaban especialmente su denuncia de la responsabilidad española, compartida con Marruecos, en la inmigración ilegal.

Sólo un rotativo, el de mayor difusión en el reino, Al Ahdat Al Magribia, decidió ignorarla. Su director, Mohamed el Brini, rehusa explicar los motivos de este boicoteo. Al Ahdat Al Magribia es un diario independiente en el que el ministro de Fomento, el socialista Mohamed el Yazghi, ejerce una cierta influencia.

El segundo rotativo en árabe de Marruecos, Al Ittihad Al Ichtiraki, cuyo director es el primer ministro, el socialista Abderramán Yussufi, no se hizo eco el miércoles de la famosa entrevista. Sólo al día siguiente publicó un encendido elogio de las palabras del monarca en un editorial no firmado, una fórmula a la que suele recurrir Yussufi para dar a conocer su opinión.

A lo largo de la década pasada no sólo los socialistas sino también una formación más a la izquierda, la Organización de Acción Democrática Popular, y los nacionalistas del Istiqlal han reivindicado con moderación la instauración de 'una monarquía democrática y constitucional'. 'Ahora da la impresión de que han aparcado esta petición', se lamenta el director de una publicación.

Pese a la mayor libertad con la que se manifiestan los marroquíes desde la entronización de Mohamed VI, la mayoría de los periodistas y politólogos contactados por este periódico declinaron pronunciarse sobre la más interesante de las intervenciones públicas del monarca. 'La persona del rey es sagrada', se disculpa el director de una revista.

Como profesor de ciencias políticas de la Universidad de Mohamedia, Mohamed Darif, sí se atreve a analizarlas. El soberano 'consagra en la entrevista el papel de la monarquía tradicional'. 'Sus palabras aclaratorias reproducen en buena medida la teoría política de Hassan II. Quiere preservar sus competencias y atribuciones. No va a recortar sus poderes. Anhela una monarquía fuerte', diferente de la española. 'Por eso rechaza cualquier similitud con un rey de España' que sólo reina.

'Es imposible comparar lo que no es comparable', afirmó Mohamed VI a Le Figaro. 'No se ha cesado de establecer un paralelismo entre mi persona y la del rey Juan Carlos. (...) pero la Monarquía española no tiene nada que ver con la monarquía marroquí. Los marroquíes quieren una monarquía fuerte, democrática y ejecutiva. En nuestra casa el rey no se conforma con reinar. Además, el rey tiene una legitimidad religiosa porque es el Comendador de los Creyentes'.

Las intenciones reales han causado cierta decepción entre una élite que soñaba con una transición democrática. Aunque no se refiere explícitamente a la entrevista, el editorial de ayer del semanario independiente Le Journal deja traslucir su desencanto.

'A pesar de los síntomas evidentes del fracaso del sistema institucional que caracteriza a Marruecos desde hace 40 años, una parte de nuestra élite sigue creyendo que nuestra salvación está en la continuidad', resalta el semanario. 'En realidad confunde continuidad y estancamiento'.

Ali Lmrabet, el director de Demain, el segundo semanario francófono de Marruecos, no ha redactado un editorial pero no duda en comentar que 'muchos marroquíes aspiran a un nuevo concepto de la monarquía'. 'Si el rey reina y gobierna a la vez puede equivocarse cuando desempeña el poder ejecutivo'. 'Pero el monarca no es políticamente responsable'. '¿A quién podremos entonces pedir cuentas por los errores?', se pregunta.

Varios diplomáticos subrayan la analogía entre las recientes declaraciones de Mohamed VI y las que hizo en agosto su consejero, André Azoulay, al semanario francés Paris-Match. Azoulay, de origen marroquí pero que también posee la nacionalidad francesa, 'ha jugado un papel relevante en la supervisión de la entrevista real', asegura un político que prefiere no dar su nombre. 'Azoulay es el más francófilo de la corte. De ahí los ardientes elogios del monarca hacia Francia y la ausencia de palabras cariñosas con España', concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001