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Basri teme que la autonomía del Sáhara lleve al separatismo

'He resuelto el problema del Sáhara que nos ha envenenado durante 25 años'. Con contundencia, el rey Mohamed VI mostraba en su entrevista al periódico Le Figaro su orgullo de haber solucionado el mayor problema de Marruecos en política exterior.

No es esa la opinión del que fue durante 20 años el todopoderoso ministro del Interior de Hassan II y al que encargó además la supervisión del asunto del Sáhara en todas sus vertientes, desde la militar a la política.

Driss Basri fue cesado por Mohamed VI en noviembre de 1999 y desde entonces ha guardado silencio. El semanario marroquí Demain publicó ayer, sin embargo, un artículo del ex ministro en el que advierte que el nuevo plan de la ONU para la ex colonia española es una 'engañifa' y no aleja el riesgo de independencia.

El artículo, redactado en julio, ha sido aparentemente publicado sin el consentimiento de su autor quien, probablemente, no deseaba contradecir públicamente al soberano.

Un mes antes el emisario de la ONU para el Sáhara, el ex secretario de Estado norteamericano James Baker, aparcó el proyecto de referéndum de autodeterminación. Rabat había presentado más de 130.000 recursos al censo provisional de 86.000 votantes establecido por la ONU lo que dificultaba la celebración de la consulta.

Para sortear este obstáculo, Baker propuso otorgar al Sáhara una autonomía durante cinco años, un periodo tras el cual se celebraría una consulta en la que participarían todos aquellos que residan en el territorio desde hace más de un año.

Su propuesta es, aparentemente, favorable a las tesis marroquíes y así lo reconoce el monarca en la entrevista cuando asegura que, a partir de ahora, Rabat negociará con más 'comodidad'. Argelia y el Frente Polisario han formulado, en cambio, numerosos reparos.

Basri, el gran experto en el Sáhara, opina que 'más allá de las apariencias, la iniciativa de la ONU se inscribe en la perspectiva de una independencia del territorio'. 'El proyecto de acuerdo-marco busca su inspiración en una práctica de esta organización que concibe la autonomía como una etapa hacia la independencia'.

'La autonomía planteada tiene su esencia en garantías internacionales y goza de ellas', añade. 'La evolución sobre el terreno [durante la etapa de autonomía] sólo puede alentar el sentimiento separatista y la voluntad de independiencia'. 'La frágil autonomía no tardará en saltar por los aires frente a una reivindicación independentista enérgica (...)'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001