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Crónica:Primera División | FÚTBOL

El Barça pierde el rumbo en El Sadar

El equipo azulgrana no plasmó su superioridad sobre Osasuna

Un solo punto ante el colista y aún algo peor: el Barça demostró en El Sadar que está perdido, confuso y sin rumbo. Sólo pudo empatar en casa hace una semana ante el Rayo Vallecano y ayer fue incapaz de marcar un gol y de noquear a Osasuna, que había caído en las dos primeras jornadas de Liga por sendos 0-3. El Barça dio ayer la peor imagen de sí mismo: empezó el partido, para sorpresa y perplejidad de todos, con Saviola en el banquillo, y salió a contener en el campo del colista, a contener sin rubor alguno. Rexach no escondió ayer que está muerto de miedo porque, mientras sus principales rivales pinchaban, no se atrevió ni siquiera a dejar en el campo a dos delanteros. El pibito salió la media hora final por Kluivert y sus dos otros cambios fueron de corte defensivo.

OSASUNA 0| BARCELONA 0

Osasuna: Unzué; Izquierdo, Cruchaga, Jusue, Yanguas; Puñal, Lekumberri (Aloisi, m.63); Rivero, Montenegro (D.Cano, m.46), Gancedo; y Iván Rosado (Armentano, m.76). Barcelona: Bonano; Puyol, Andersson, Christanval, Sergi; Rochemback (Frank De Boer, m.68), Xavi, Cocu; Kluivert (Saviola, m.65); Geovanni y Luis Enrique (Coco, m.81). Árbitro: Ansuategui Roca. Mostró tarjeta amarilla a D.Cano, Luis Enrique, Rochemback y Cocu. El Sadar. 25.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas de los atentados en Estados Unidos.

Sin el seguro de vida que supone Rivaldo, el hombre destinado a soportar este Barça en construcción, los azulgrana parecen haber caído al vacío. Como si se sintieran huérfanos. Serra Ferrer fue destituido hace un año tras caer en este estadio y Rexach lo debió recordar porque acabó al final formado un galimatías de equipo lleno de defensas: con Coco de extremo, con Cocu a la derecha y De Boer a la izquierda. Un caos.

Rexach hizo toda una declaración de intenciones ultraconservadora y el equipo lo notó: dispuso una defensa de cuatro, a Kluivert en la media punta y a Geovanni por la banda derecha y a Luis Enrique por la izquierda. El invento fue horripilante. El Barça padece un fenómeno curioso: a medida que avanza el curso está más desconocido. Quizá ha ganado contundencia defensiva -sólo ha encajado dos goles de penalti- pero a costa de perder su estilo, sus raíces, sus señas de identidad.

Anoche fueron titulares cinco de los siete fichajes realizados esta temporada y aportaron poco. Xavi dirigió el equipo hacia ninguna parte, a Kluivert ni se le vio y el equipo intentó vivir de las arrancadas de Sergi o de los centros de Geovanni. Fue un recital de despropósitos alarmante: el balón pesó como el plomo y los fallos en los pases fueron clamorosos. Perdido, confuso y desorientado, el Barça se quedó seco.

Tuvo suerte el Barça en algo: tener delante a Osasuna, que se dedicó a recular, a ceder la iniciativa y a esperar un golpe de suerte para marcar su primer gol en la Liga. Pero su bagaje fue aún más raquítico que el azulgrana: la grada sólo pudo imaginar un centro o centro chut de Montenegro. Con el marcador abierto, con un juego tan parado, el partido cayó sobre su propio peso. Osasuna tiró del contragolpe y el Barça pareció morder más, pero con la vista torcida.

Las ocasiones llegaron en cuentagotas. La última media hora retrató el miedo y el enredo del Barça. Ni tridente y ya ni siquiera dos delanteros. Rexach decidió apostar por Saviola, pero sorprendentemente lo relevó por Kluivert. Y luego acabó alineando de interior izquierda al central Frank de Boer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de septiembre de 2001