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ESCÁNDALO FINANCIERO

El coronel Giménez-Reyna niega que informara sobre dinero negro a Camacho

Hermosín dice que sugirió pero no aconsejó a SAES invertir en Gescartera

El coronel de la Guardia Civil José Giménez-Reyna negó ayer en la Comisión Gescartera haber facilitado a la agencia de valores o a su dueño, Antonio Camacho, información alguna de investigaciones sobre trasiego de dinero negro llevadas a cabo por el instituto armado. Sí reconoció que fue el presidente de la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, el general Antonio Blanes, quien le pidió el número de teléfono de su hermana Pilar para invertir en Gescartera parte del dinero de la venta de un cuartel de San Sebastián.

El interrogatorio a José Giménez-Reyna se centró en gran parte en conocer detalles sobre cuál fue su trabajo al frente de la Unidad Central Operativa (UCO) -que dirigió hasta febrero de 2000, cuando pasó a la jefatura de la Secretaría de Personal- y si desde ese puesto tuvo acceso a datos confidenciales de investigaciones sobre dinero negro. El coronel negó en todo momento haber tenido acceso a los ficheros confidenciales sobre blanqueo de dinero y mucho menos haber informado de ello a Camacho o a su hermana Pilar. "En el tiempo en que yo he estado [en la UCO] no hemos tenido nunca información de chiringuitos financieros", dijo poco antes de sentenciar: "Yo no conocía ninguna operación de blanqueo de capital en la unidad".

En la información facilitada al Congreso por la Dirección General de la Guardia Civil figura que su Policía Judicial investigó entre los años 1997 y 1999 un total de 13 casos de blanqueo de dinero, de los que tres están aún sin resolver. Pero en ninguno intervino la UCO, según fuentes del instituto. El coronel agregó que no tenía acceso a las bases de datos Operfis y Basefis y que ni siquiera tenía clave informática para echarles un vistazo. Los diputados Ángel Martínez Sanjuán, del PSOE, y Felipe Alcaraz, de IU, resaltaron la "casualidad" de que el crecimiento de Gescartera se produjera entre 1997 y 2000, cuando el coronel estuvo en la Policía Judicial; su hermano Enrique, en Hacienda; y su hermana Pilar, como alta directiva de la sociedad.

El coronel aseguró que en ningún momento sugirió a los responsables de la Asociación de Huérfanos de la Guardia Civil invertir en Gescartera. Fue, dijo, el presidente de la asociación, el general Antonio Blanes, quien se dirigió a él para pedirle el teléfono de su hermana Pilar para ver la posibilidad de invertir en la agencia parte de los 1.611 millones obtenidos por la venta del cuartel de la calle de Zumalacárregui, en San Sebastián.

Esta versión fue corroborada poco después por Santiago López Valdivielso, director general de la Guardia Civil, quien dijo que Blanes le confesó que fue él quien pidió al coronel el contacto con Pilar Giménez-Reyna para finalmente invertir en Gescartera 420 millones. Blanes y la familia Giménez-Reyna se conocen desde hace más de 20 años. López Valdivielso aseguró que ha decidido mantener al frente de la Asociación al general Blanes, entre otros motivos porque hasta el asunto de Gescartera su gestión había sido "altamente satisfactoria". Más tarde negó haber recibido presión alguna para situar al coronel Giménez-Reyna al frente de los servicios antiterroristas.

Por la tarde, el ex director general de la Sociedad Anónima de Electrónica Submarina (SAES), Jesús García Blanco, confirmó que fue Antonio Hermosín, en su calidad de consejero representante del accionista del grupo Thales (antes Thomson), quien recomendó en 1996 que SAES invirtiera en Gescartera. Hermosín, director en España del Grupo Thales y hermano de la consejera andaluza de Justicia, Carmen Hermosín, admitió tras este testimonio que en un consejo de SAES sugirió la posibilidad de invertir en Gescartera, pero negó que recomendase o decidiese hacerlo. Hermosín, quien se definió como una víctima de la estafa, ya que él invirtió dinero, contestó con un encogimiento de hombros y una sonrisa a la pregunta de si creía que se le habría llamado a comparecer en el Congreso si su hermana no fuera quien es.

El presidente de la Mutualidad de Previsión Social de la Policía (Mupol), Rafael de los Reyes Román, declaró que Aníbal Sardón, el comercial de Gescartera que captó la inversión de este organismo, presumía de que la presidenta de la agencia era hermana del entonces secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez-Reyna.

A París en un avión fantasma

José Giménez-Reyna aseguró ayer que fue su cuñado Ángel Malpartida quien le invitó a la final de la Copa de Europa en París en mayo de 2000, a la que fueron 14 personas -entre ellas varios guardias más y dos policías- en un avión privado por gentileza de Antonio Camacho. Sin embargo, de ese bimotor blanco y azul, cuyo propietario sería el empresario iraní Matsup Sandi, no hay rastro. Pese a que el coronel y otros de los viajeros han insistido en que partieron de la zona de vuelos privados de Barajas la noche del 23 de mayo de 2000, AENA envió ayer un comunicado al Congreso en el que dice que ningún avión privado salió esa noche de sus instalaciones. Sí salieron tres de Torrejón, pero por la tarde. Del bimotor, ni rastro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001

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