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El tranvía de la Diagonal bloqueará los cruces con Numància, Entença y avenida de Sarrià

El Ayuntamiento de Barcelona proyecta cambios que afectan a todo el tráfico de la zona

Con el tranvía llegó el caos. O casi. Cinco meses después de iniciarse las obras del tranvía de la Diagonal, los trabajos apenas avanzan y cada vez se descubren más problemas de circulación, sobre todo en las vías que atraviesan la avenida desde María Cristina hasta Francesc Macià. El trazado de acceso del tranvía a Barcelona por la calle de Martí Franquesa ha sido modificado por un problema de interferencias del sistema con equipos de alta precisión de la Facultad de Químicas. En su lugar, el tranvia discurrirá por la avenida del doctor Marañón y la calle de Xile.

Primero fue el tropezón de Numància. Los coches que tienen que girar desde el centro de la Diagonal hacia el interior de la ciudad no pueden hacerlo si tiene paso el tranvía. Ahora aprovechan el espacio del paseo central para detenerse, pero ese tramo quedará ocupado por las vías y el giro será imposible. La solución que cuenta con más adeptos dentro del Ayuntamiento es la construcción un túnel multimillonario que salga desde el centro y pase por debajo de las vías y del lateral de mar para integrarse en Numància. Con este túnel los vehículos podrían girar y dirigirse hacia el centro de la ciudad sin colapsar el tranvía.

Cabía la posibilidad de que fuera el tranvía el que tuviera el recorrido deprimido. Es decir, un túnel bajo Numància sólo para él. Esto supone un problema comercial para la empresa que lo explota, porque obliga a que los recorridos entre paradas sean más amplios y, con ello, puede perder parte de la clientela.

Una vez superado teóricamente el escollo de Numància con la construcción del túnel para coches, aunque sin saber quién deba pagar la obra, los técnicos del área de Circulación tienen otro problema: cómo resolver el cruce del tranvía sobre la calle de Entença. Actualmente, los vehículos que circulan por la calzada lateral de la Diagonal en dirección a la plaza de Francesc Macià pueden girar por Entença hacia Sarrià parándose sobre lo que dentro de poco serán vías del tranvía. Esto representa un estacionamiento de unos 10 o 12 vehículos por semáforo en la zona por la que pasará el futuro transporte colectivo y, en consecuencia, la imposibilidad de que pueda ser invadida por los vehículos. En hora punta son unos 400 coches y a lo largo del día representa un giro de 6.000 vehículos que utilizan esa vía para acceder a la parte de alta de la ciudad: la ronda del General Mitre, Via Augusta, Sarrià.

Los técnicos tienen varias propuestas: prohibir el giro, que prácticamente se descarta porque acarrearía más saturaciones en otros posibles trayectos; obligar a los vehículos a dar la vuelta por Francesc Macià, lo cual supone el principio del caos general, o inducirles a girar por María Cristina hacia Prat de la Riba, una zona ya de por sí complicada.

Que espere el tranvíaOtra propuesta para salvar el cruce de Entença es poner un semáforo que regule sólo el giro de los vehículos. Cabe también convertir la avenida de Sarrià en una vía de doble dirección para que los coches entren por ella para dirigirse hacia la calle de Déu i Mata y desde ésta acceder a Entença. 'Son posibilidades que se están estudiando y todavía no se ha definido una propuesta en concreto', explica Pere Navarro, delegado de Movilidad del área de Vía Pública del Ayuntamiento de Barcelona.

Otras fuentes municipales son menos flexibles y opinan que siempre cabe otra posibilidad: que el tranvía se espere en un semáforo normal.

La empresa Tramvia del Baix Llobregat (Trambaix) apunta otra ruta posible; que los coches que quieran subir por Entença giren antes por la calle de Pau Romera y desde Taquígrafo Garriga -que debería cambiar su actual sentido de circulación- accedan a Entença. 'Nosotros estamos a la espera de las decisiones que tomen en la ATM', argumenta Javier Vizcaíno, director general de Trambaix.

Respecto al túnel de Numància -que se propone como la mejor opción porque es un giro que realizan unos 17.000 coches al día-, ese mismo directivo puntualizó que la determinación de quién debe pagar esa obra depende de las condiciones de la concesión que en su día realizó la ATM en favor de Trambaix.

Y mientras los técnicos barajan las soluciones para la convivencia forzosa del tranvía con los vehículos por una de las avenidas más transitadas de Barcelona, las obras apenas avanzan y el espectáculo más habitual es no ver a operarios trabajando en la zona afectada, tres kilómetros de acera que se ha visto inutilizada sin que se comprenda muy bien por qué se ha levantado toda de golpe. En Cornellà, la empresa trabaja en tramos de 300 metros únicamente.

El director general de Trambaix asegura que no hay ningún problema de falta de entendimiento entre la empresa y la ATM: 'Se están produciendo algunos problemas de obtención de permisos. Por ejemplo, en el caso de una conducción muy importante de Telefónica que se tiene que desplazar porque pasa por donde debe situarse la plataforma del tranvía. A partir de la semana próxima trabajarán tres equipos de forma simultánea', insistía ayer Vizcaíno.

Esos trabajos van a comportar más restricciones en el lateral de la Diagonal desde la avenida de Sarrià, restricciones que se prolongarán hasta la primera semana de diciembre, cuando se prevé parar las obras por el aumento de tráfico navideño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001